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Archive for marzo, 2008

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¿Dónde hay que firmar?

Entro, como de vez en cuando acostumbro porque hay que leer de tó, en Libertad Digital y me encuentro en la portada con una noticia en la que se acusa a Elena Valenciano, secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, de “mofarse de la Fe católica”. Alucinante. Resulta que un arzobispo puede opinar de lo humano, en este caso desautorizando moralmente los cuidados paliativos con su visión particular del dolor de Cristo, y luego una humana cualquiera, en este caso ciudadana de un país -con sus más y sus menos- democrático, y recién electa diputada por unos cuantos miles de madrileños, no puede rebatirlo.
Esto me recuerda a un comentario que he tenido en una entrada reciente, en el que un valiente anónimo me acusa de “haber perdido el respeto a todo ni dios ni ley”, situando al mismo nivel la creencia particular en una divinidad con el concepto de ley que, en una democracia, es una norma de convivencia emanada de la voluntad y la soberanía popular. Por supuesto, estas acusaciones son siempre salidas por la tangente, huidas hacia adelante incapaces de confrontar con argumento alguno. No merece la pena, pues, ni intentarlo.
Los liberalpinochetistas de Libertad Digital hacen sonar su carraca una vez más. Bendita libertad de expresión, desde luego, que les ampara. Pero que no nos hagan comulgar ni con ruedas de molino ni con nada. Antes que eso, prefiero sumarme a la apreciación de Elena Valenciano. ¿Dónde hay que firmar?

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CON LUNA, CONTRA LA TRANSFOBIA, CONTRA LA IMPUNIDAD

CONCENTRACIÓN
en recuerdo de Luna
CONTRA LA TRANSFOBIA Y LA IMPUNIDAD
Miércoles, 26 de marzo de 2008 ::: 18’30 horas
Frente a la embajada de Portugal, c/Pinar, 1 :::
aquí
(Esquina con Paseo de la Castellana) Metro Gregorio Marañón o Rubén Darío
Llamada de acción internacional de denuncia por el Asesinato de Luna

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‘Ripensus perdix’ / Perdiz ripense

De toda la vida, la cigüeña ha sido un símbolo de Rivas, debido a la abundante presencia de estas aves en los parajes del Parque Regional del Sureste a su paso por nuestro municipio, y a cómo están incorporadas al trajín del mismo y cómo buscan plantar su nido en cualquier rincón. Sin embargo, y sin querer alimentar competitividad alguna, parece que a la cigüeña le ha salido un rival por estos lares:


Un estudio de la Universidad de Warwick (Reino Unido) dice que los creyentes son más felices que los ateos. Sospechoso. Felicidad y religión son independientes. No consiste en creer en dioses, sino que ellos crean en ti. En Rivas no hay recetas para ser felices, pero comen perdices, quizá.

Lo dice hoy Ricardo Cantalapiedra, en su columna madrileña dominical de El País.

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Terminal

Desde que los aviones sobrevolaban sus pensamientos, la existencia le había cambiado totalmente. Habitar aquel pisito cercano al aeropuerto se había convertido en vivir bajo el yugo del molesto sonido de los vuelos nacionales e internacionales, por no hablar del tedioso puente aéreo. Pero él no se quejaba: era el modo de vida que había escogido.

Había amoldado su sueño a las circunstancias, repartiéndolo a lo largo del día en las breves franjas horarias en las que, previa observación, había confirmado que el tráfico aéreo era más reducido. Y así deambulaba, medio dormido, medio despierto, como una peonza sobre un suelo al que llegaban las vibraciones de la pista de aterrizaje. Pero él no se quejaba: era el modo de vida que había escogido.

Y más que un modo de vida, podía haber pasado a los ojos de cualquiera como una cárcel en que la línea de la libertad estaba marcada por un silencio de nunca más de diez minutos. Pero él no se quejaba, no: prefería pasarse el día sentado, imaginando, recreando, inventando despedidas ajenas. Tratando de olvidar que ya no tenía de quién despedirse.

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Luna, nunca mais!

El 8 de junio de 2006, ante la Embajada portuguesa en Madrid, gritamos ‘Gisberta, nunca mais!’, la expresión de nuestra frontal repudia al asesinato transfóbico de una trabajadora sexual de Oporto, de nombre Gisberta; la expresión también de nuestra exigencia de justicia, de compromiso –en este caso al Estado portugués- de luchar contra la impunidad de hecho que estaba imponiéndose tras el crimen; de deseo de que no tuviera que morir nadie más en esas circunstancias y por el mismo odio para que se reconociese la dignidad e igualdad de las personas transexuales.

Casi dos años después, otra prostituta transexual ha sido asesinada en Portugal. Luna ejercía la prostitución en Lisboa, y se encontraba expuesta a determinadas circunstancias que la convertían en víctima potencial. Determinadas circunstancias que, tras el caso de Gisberta, no eran precisamente desconocidas para las autoridades portuguesas, quienes sin embargo no han brindado las garantías de protección requeridas y las oportunidades efectivas de una vida digna. Luna fue encontrada en un contenedor de escombros completamente desfigurada y con signos de evidentes torturas físicas y sexuales previas a su asesinato. Además, el retrato que del “suceso” han hecho los medios de comunicación la retrata magnificando de manera sensacionalista un “perfil marginal” de la víctima que parece explicar implícitamente y por sí mismo la motivación del asesinato.
Por eso, casi dos años después, es imposible no hacer nuestras las palabras del colectivo Panteras Rosas de Lisboa:

La identidad del género es un asunto que el Estado tarda en legalizar y ese atraso empeora las condiciones de vida y sobre vivencia de muchos trans. ¿Para cuándo las correcciones legales que posibiliten el real ejercicio de la ciudadanía por las personas transexuales y transgéneros?. ¿Para cuándo la legislación que ultrapase lo retrógrado y lo conservador de tantas y tantos políticos y que deje de imponer restricciones mezquinas? ¿Para cuándo una legislación que deje de alimentar la violencia psicológica cotidiana sobre estas personas? ¿Para cuándo una legislación que considere explícitamente como agravante la discriminación, el asedio y la violencia con base en la Transfóbia? ¿Para cuándo un compromiso serio para acabar con casos como el de Gisberta o el de Luna, personas asesinadas por el odio transfóbico? ¿Para cuándo más medios humanos y mejor formación cívica y técnica en las fuerzas policiales?

Por todo ello, os voy adelantando que estamos promoviendo una nueva concentración ante la embajada de Portugal en Madrid, para el próximo 26 de marzo, a media tarde. El lunes espero poder confirmar y concretar la convocatoria.

NO A LA TRANSFOBIA

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Un millón de gracias

La extraña amalgama de sensaciones que vengo experimentando estos días me lleva del cabreo a la melancolía, de la melancolía a la resignación, de la resignación a la desgana, y de la desgana a la ilusión en un ‘chute’ francamente agotador. Mucho se ha dicho desde el domingo de los resultados electorales, y muchas lecturas y relecturas se están haciendo de los datos concretos de una organización política, Izquierda Unida, la mía, que ha perdido trescientos mil votos y que tiene que contentarse (sic) con dos escaños, que le salen al módico precio de casi medio millón de votos cada uno.

En mis conversaciones con compañeros y compañeras, y con la familia, así como en las diferentes interpretaciones que ojeo por I Love IU, se cruzan impresiones muy interesantes que aportan diferentes perspectivas necesarias y constructivas. Hay otras interpretaciones, que de constructivas no tienen nada. Pero no voy a referirme, ahora mismo, ni a unas ni a otras.

Tampoco quiero referirme, que está ya muy dicho y redicho, al clima bipartidista, a la deslealtad con que el PSOE nos ha tratado en la campaña, o a la injustísima Ley Electoral. Ni voy a dar guerra con el giro a la derecha que ZP ha decidido emprender, ya confirmado con su llamada a los nacionalismos conservadores para asegurarse la investidura.

Ahora, y en la línea de lo que decía mi amigo Sergio en su blog, quiero acordarme del casi millón de personas que han votado a Izquierda Unida.

Hay en el Estado español un millón de personas que no se han dejado cambiar el juego, y que han sabido que -como ha quedado demostrado en Sevilla, Valencia o Madrid- que con su voto la izquierda, IU, ha estado a punto de obtener un diputado más arrebatándoselo al PP.

Y lo más importante: hay un millón de personas que han votado para que el salario mínimo supere los 1.000 euros. Y para que el Estado no expenda cheques asistencialistas que cada cual gaste en el salvaje mercado, sino para que haya servicios públicos de calidad. Y para forzar un gobierno en el que su Presidente se sonrojase por no haber pronunciado ni una vez la palabra “pública” al hablar de Educación (como hizo ZP en su segundo debate con Rajoy). Un millón de personas que han votado para que las mujeres decidan libremente sobre su cuerpo y su maternidad de manera efectiva y sin tutelas, sino con una Ley de Plazos y dentro de la red sanitaria pública. Un millón de personas que han votado para renegociar los Acuerdos con el Vaticano en términos de avanzar hacia la laicidad. Un millón de personas que no quieren que la edad de jubilación se retrase y que apuestan por trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Un millón de personas que quieren que haya una Ley Integral Contra la Homofobia y la Transfobia. Un millón de personas que exige un calendario concreto de cierre de las centrales nucleares. Y un millón de etcéteras…

…Un millón de personas que saben que la mejor manera de parar a la derecha no es sólo “contenerla”, y que eso de poco sirve si no se llena de contenido desde la izquierda…

Ahora IU, haga lo que haga, tiene que hacerlo mirándose en ese espejo de un millón de votantes. Se inicia ahora un proceso que puede que sea, internamente, doloroso. Pero estamos también en un punto de no retorno. Echemos toda la carne en el asador y no nos pongamos zancadillas. Desde este blog y desde mi militancia diaria, contribuiré de manera sana, honesta y constructiva al debate que tenemos por delante. Creo que ésa es la mejor manera que tenemos de sumar… y de darle las gracias a ese millón de personas que querían Más Izquierda.

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