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Archive for octubre, 2008

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Matt González for Vicepresident

Al cuerno con Obama y McCain, al diablo con Biden y con Palin, si fuese estadounidense votaría al candidato independiente de izquierdas Ralph Nader, porque, a parte de sentirme políticamente más afín a su trayectoria y a sus propuestas, tiene en su tándem electoral como vicepresidente a Matt González un abogado que hizo historia al convertirse en el primer candidato del Partido Verde en entrar a la Junta Municipal de San Francisco -ciudad en la que luchó por la Alcaldía- y que ha vuelto a hacerla al ser el primer candidato hispano en una fórmula presidencial. Pero es que además, y perdónenme la licencia de frivolidad en este lluvioso día otoñal, González, que es -como Nader- amigo mío en el Facebook-, tiene un atractivo especial. Vamos, que es bien parecido. Vamos, que como dirían mi abuela o mi amigo Kike, está jamón pa un tropezón.
¿…O no?

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El papelón de Powell

No me ha sorprendido mucho el apoyo que Colin Powell ha manifestado hacia Obama, aunque hay que reconocer que ha venido a ser el clímax de esa especie de ‘obamamanía’ que, según nos cuentan los medios, está recorriendo Estados Unidos. No se trata del fantasma del comunismo del que hablaban Marx y Engels, ni mucho menos, pero, llegado este punto, habrá hasta que dar las gracias con la que está cayendo. Yo no creo que McCain y Obama sean lo mismo, de la misma manera que no creo que el PP y el PSOE lo sean -y me baste con hablar medio minuto con un militante de base cualquiera de los dos partidos para darme cuenta-, aunque a la vez esa percepción me confirma que yo no podría estar en el PP ni en el PSOE, ni votar a McCain ni a Obama. Pero no, no quería yo hablar en este post de mi candidato en estas presidenciales norteamericanas, que eso ya lo hace habitualmente y con mucho tino Millares.

Hablaba, perdonen ustedes la divagación, de que el salto a la palestra de la obación al candidato demócrata por parte de Colin Powell, no me ha generado en sí mismo mucha sorpresa. Lo que sí que me ha chocado ha sido el tratamiento mediático general en nuestro país a este tema: no tanto por la pompa y circunstancia con que nos han contado la vibrantísima intervención televisiva de Powell, sino por el retrato que han hecho del personaje. Hasta en la Ser o El País, medios que criticaron abiertamente la ocupación de Irak de 2003, se nos ha presentado a Colin Powell como un corderito bondadoso en la corte de Bush… Vamos a ver, para empezar, si así fuese, ¿qué narices de sorprendente e inesperado tendría su apoyo ahora a Obama? Y he leído en el progresista Público, en su edición impresa de hoy (soy un torpe, no he encontrado la cita en la edición digital) la siguiente breve reseña de Powell:

El ex general fue secretario de Estado durante el primer mandato de George Bush. Le tocó el triste papel de presentar el informe para justificar la invasión de Irak en la ONU.

“Le tocó el triste papel”… Caramba. Pobre Powell. Un poco de seriedad, por favor: una cosa es que fuese lo más moderado que ha pasado por un gabinete de Bush y otra cosa bien distinta es que ahora resulte que era un simple mandao, que no tenía nada que ver con aquellas batallitas, que tuvo que tragarse aquel sapo… En fin. Apoye a quien apoye, y vaya a votar a quien vaya a votar, Colin Powell seguirá siendo el general que dirigió la primera intervención estadounidense en el Golfo y que se plantó ante las Naciones Unidas para interpretar, bien conscientemente -no le ‘tocó’, no se le eligió por sorteo-, el papelón de la mayor impostura bélica de la historia mundial reciente. Si algún día acabasen sentados en un tribunal los responsables de aquello, no creo que Powell fuese llamado a declarar como simple testigo. Aunque igual le contrata la defensa: total, en defender lo indefendible, tiene experiencia.

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IU hace falta

Alberto y Álvaro han tomado la iniciativa de plantear, en el artículo que sigue a estas líneas, una serie de reflexiones que otros compañeros de IU llevábamos tiempo dejando cocer en nuestra cabeza. Quienes participamos activamente en algún área de elaboración colectiva, o en movimientos sociales, sentimos, además del poso de frustración ante este proceso asambleario que cualquier otro u otra militante, la ausencia de espacio para la política en mitad del debate interno en el que está inmersa la organización. Por eso, no está demás recordar por qué y para qué estamos aquí y creemos en IU. A ver si además de no acabar tirándonos los tratos a la cabeza, la IX Asamblea sirve para volver a estar a la cabeza de la propuesta política, translando a la agenda pública ideas y soluciones que, por ejemplo, visibilicen que las mayorías son también sumas de minorías…

IU es útil y necesaria. Y bien lo sabemos lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, que hemos encontrado siempre en esta organización política una fiel compañera de viaje y un apoyo esencial en la justa lucha por nuestros derechos.

Izquierda Unida fue en el pasado y sigue siendo en nuestros días un eficaz altavoz de las demandas y reivindicaciones del movimiento LGTB. No en vano, fue la primera organización política en iniciar en las instituciones la batalla por la igualdad y fue pionera, también, en la creación de un grupo LGTB, organizado en su seno allá por 1994. El compromiso de IU con la lucha por la liberación sexual ha quedado demostrado y es, hoy por hoy, indiscutible.

En esta última etapa política se han logrado importantes conquistas en materia LGTB e IU ha desempeñado un papel protagonista al respecto. Logros sociales como el matrimonio entre personas del mismo sexo o la ley de identidad de género serían impensables sin el imprescindible trabajo de los colectivos LGTB, pero también sin el respaldo fundamental de los partidos progresistas y de izquierdas presentes en las instituciones, entre ellos Izquierda Unida.

IU ha trabajo siempre al lado de los colectivos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en la lucha por nuestra dignidad ciudadana, ha marchado incansablemente bajo los colores del arco iris en las sucesivas manifestaciones del Orgullo LGTB y ha abanderado con decisión la lucha por la igualdad y la diversidad en las instituciones.

Izquierda Unida impulsó en su día iniciativas en el Parlamento para modificar el Código Civil en materia de matrimonio, presentó un plan contra la discriminación de sexo y orientación sexual en el ámbito educativo, propuso medidas para conseguir la igualdad entre parejas de hecho y matrimonios y para incluir las operaciones de reasignación de sexo en el catálogo de prestaciones sanitarias, solicitó indemnizaciones para las personas represaliadas durante el franquismo por su orientación sexual…, y un largo etcétera. En estos últimos años IU ha reafirmado su compromiso con el colectivo LGTB y es hora de reconocer su decisiva aportación a nuestra causa.

La igualdad legal es ya prácticamente un hecho, sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer en la consecución de la igualdad social y real. En la actualidad se abren nuevos horizontes y nuevos retos se descubren para el movimiento LGTB. La intolerancia y la intransigencia persisten en nuestra sociedad y la aportación de una IU fuerte y sólida sigue siendo hoy imprescindible en la construcción de una sociedad diversa, tolerante y respetuosa con las distintas formas de amar.

En las últimas elecciones generales Izquierda Unida ha sufrido un importante revés electoral. Su representación parlamentaria ha disminuido considerablemente y se han manifestado notablemente los perversos efectos de una ley electoral injusta y antidemocrática. La lógica bipartidista del sistema político español ha significado para IU un importante descenso de nuestro apoyo social y electoral, pero no ha sido la única causa de esta debacle. Nuestros problemas organizativos y comunicativos también han contribuido a llegar a esta situación crítica para la izquierda alternativa, sin olvidar el ambiente de confrontación y deslealtad que lleva instalado en nuestra organización desde hace ya algún tiempo.

También, Izquierda Unida no ha logrado mantener y reforzar los lazos con los colectivos sociales a los que decimos representar. IU se ha convertido en muchos aspectos en un partido político al uso, que ha centrado su acción en el trabajo institucional olvidando, en no pocas ocasiones, el contacto con la gente y el trabajo a pie de calle. Un partido al uso donde se han reproducido las luchas personalistas que tanto detestamos y donde el debate se ha centrado durante demasiado tiempo en personas, cargos y corrientes o familias, en lugar de en ideas y en proyectos.

Muy probablemente esta sea la última oportunidad para IU. Llegado este momento debe imponerse en nuestra organización la sensatez, el coraje y la sinceridad para llevar a cabo la autocrítica, y también la unidad y la ilusión para recuperar nuestro futuro. Hemos cometido errores, pero ello no implica negar también nuestros aciertos. Ahora es momento de redefinir nuestro rumbo. La refundación de la izquierda se hace más necesaria que nunca y, para llevarla a cabo, necesitamos nuevas ideas y nuevas personas. En IU no sobra nadie, pero tampoco estamos todos. En IU falta mucha gente todavía. Esta refundación deberá pasar necesariamente por darle un nuevo rumbo a nuestra organización, pero sin olvidar nuestro pasado, la tradición de la izquierda alternativa y combativa que nos ha orientado en estos más de veinte años de historia.

En el próximo mes de noviembre Izquierda Unida celebrará su próxima Asamblea Federal, un conclave más que decisivo, que deberá comenzar la construcción de la nueva IU. Una IU abierta, amable, democrática e integradora, comprometida con la izquierda social y política de este país, que lleve la voz de la calle a las instituciones, pero sin olvidar su verdadero origen: las luchas de los movimientos sociales.

Los activistas LGTB que participamos en Izquierda Unida apostamos decididamente por su futuro. Estamos convencidos de que IU hace falta. El movimiento por la liberación sexual necesitará, una vez más, del respaldo y apoyo de IU para afrontar los nuevos retos del futuro. Algunos de ellos, ya puestos encima de la mesa, como la reforma de la ley de identidad de género, la defensa de la asignatura de Educación para la Ciudadanía (rechazando los recortes aceptados por el gobierno para satisfacer a las jerarquías eclesiásticas), la garantía de las indemnizaciones económicas prometidas por el ejecutivo a los represaliados por el franquismo o la aprobación de una ley contra la homofobia y la transfobia.

Ante una derecha rancia y recalcitrante y un PSOE que agacha la cabeza ante las presiones de los sectores más retrógrados y conservadores de nuestro país, es necesaria una fuerza política con un perfil claramente laico y de izquierdas, que reafirme su compromiso con la lucha de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales por la igualdad. Izquierda Unida sigue siendo hoy muy necesaria para nuestro colectivo y los activistas LGTB contribuiremos a su refundación.

Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales no tenemos dudas, IU tiene futuro.

Antonio Pulido Cubero (Coordinador del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Alberto Hidalgo Hermoso (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Borja Subirat Sánchez (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Curro García Corrales (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Santos Chiches Rojo (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Álvaro Villar Calvo (Coordinador del Área de Libertades Sexuales IU-La Rioja)

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Fernanda y yo

En junio, a propósito del Homenaje que hizo el Ayuntamiento de Rivas a personas ex presas del franquismo, ya hablé de mi encuentro en aquella comida con ella. Hoy ha venido a verme a la Oficina y a recordarme que me debe una empanada. Y yo me he acordado de que guardaba por aquí una foto de aquel momento tan emotivo en que nos encontramos. Y aquí la traigo. Fernanda, qué grande eres.

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Juan José Güemes, mártir

Anda Esperanza Aguirre con la antena encendida, y la desconfianza a flor de piel, ante el ejercicio de libertades varias por parte de trabajadores y trabajadoras de la sanidad pública madrileña: ahora parece que sindicarse, emitir una opinión o manifestarse suponen actos cuestionables, sospechosos, dignos del reojo y la estigmatización. No se entiende, si no, que ante las protestas que levanta la política sanitaria de la Comunidad de Madrid, su única respuesta sea la de tratar de desacreditar por esas vías a quienes hacen la crítica, sin entrar a rebatir con argumentos el contenido de la misma.
Veamos. Lleva Juan José Güemes, consejero de Sanidad, unos meses en que se encuentra allá donde va a trabajadoras y trabajadores sanitarios que manifiestan su oposición a la privatización de este servicio público esencial en la Comunidad de Madrid. Lo primero que uno interpreta de estos actos que en las últimas semanas se han ido intensificando no tiene nada que ver con las protestas en sí, si no con la agenda del propio Güemes: la de centros hospitalarios que visita, oigan, la de paseos con que cubre su jornada. Debe de ser que, como queda poca Sanidad pública que gobernar, tiene que justificarse el sueldo de alguna manera y trata de dar la imagen de hombre pegado al terreno de su gestión. A partir de ahí, claro, no es muy agradable que te recuerden allá donde vas que estás dando gato por liebre, o que el año que llevas al frente de esa Consejería es equivalente a la irrupción de un elefante en una cacharrería.
La Comunidad de Madrid contraataca, y anuncia que va a coger carrerilla judicial: así, pide a la Fiscalía del Tribunal Superior de Madrid que investigue “los ataques” que recibe el Consejero, y la respuesta fiscal es la de archivar el asunto. Entonces, claro, Esperanza y su Ejecutivo no pueden quedarse de brazos cruzados, y se sacan de la chistera un vídeo de una protesta a Güemes en la que señala (en una sobreimpresión, todo hay que decirlo, de lo más cutre) con nombres y apellidos a algunos de los manifestantes, a los que “destapa” (en un ejemplo de periodismo de investigación algo desactualizado) como representantes sindicales. Y yo me pregunto, ¿en que momento “representante sindical” ha sido recogido por la RAE como acepción de “delincuente”?
Al pobre Juan José Güemes, como al mártir San Manuel Blanco que creara Miguel de Unamuno, se le ha fundido alguna bombilla de su buena estrella y le tormenta la idea de que Dios le haya abandonado. Pero ésta no es una cuestión de designio divino o de casualidad, sino de refranero. Ya saben: de aquellos polvos, estos lodos. La Comunidad de Madrid ya no oculta sus ansias de privatización en la excusa coja de “modernizar la gestión” o de “dinamizar” el servicio (¿perdón?), sino que directamente habla del sistema sanitario de todos los madrileños y madrileñas como de una “oportunidad de negocio” para grandes inversores. Y, mientras, en el plano laboral del personal sanitario, se ha entregado a la cerrazón y etiqueta a los legítimos representantes de las y los trabajadores de “correas de transmisión” de la oposición de izquierdas. Pero no dice que ha roto el diálogo normalizado, que está recortando plantillas, que no cumple con acuerdos firmados la anterior legislatura por otro consejero pero del mismo partido, o que no se toma en serio la negociación colectiva, una de las bases de nuestra democracia en el ámbito de los derechos sociales.
Es importante hablar de esto: de lo que nuestro mártir y el Gobierno del que forma parte no quieren hablar. Es importante, y urgente, para que el Dios de la privatización y la subasta especuladora abandone nuestra Sanidad pública.

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