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IU hace falta

Alberto y Álvaro han tomado la iniciativa de plantear, en el artículo que sigue a estas líneas, una serie de reflexiones que otros compañeros de IU llevábamos tiempo dejando cocer en nuestra cabeza. Quienes participamos activamente en algún área de elaboración colectiva, o en movimientos sociales, sentimos, además del poso de frustración ante este proceso asambleario que cualquier otro u otra militante, la ausencia de espacio para la política en mitad del debate interno en el que está inmersa la organización. Por eso, no está demás recordar por qué y para qué estamos aquí y creemos en IU. A ver si además de no acabar tirándonos los tratos a la cabeza, la IX Asamblea sirve para volver a estar a la cabeza de la propuesta política, translando a la agenda pública ideas y soluciones que, por ejemplo, visibilicen que las mayorías son también sumas de minorías…

IU es útil y necesaria. Y bien lo sabemos lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, que hemos encontrado siempre en esta organización política una fiel compañera de viaje y un apoyo esencial en la justa lucha por nuestros derechos.

Izquierda Unida fue en el pasado y sigue siendo en nuestros días un eficaz altavoz de las demandas y reivindicaciones del movimiento LGTB. No en vano, fue la primera organización política en iniciar en las instituciones la batalla por la igualdad y fue pionera, también, en la creación de un grupo LGTB, organizado en su seno allá por 1994. El compromiso de IU con la lucha por la liberación sexual ha quedado demostrado y es, hoy por hoy, indiscutible.

En esta última etapa política se han logrado importantes conquistas en materia LGTB e IU ha desempeñado un papel protagonista al respecto. Logros sociales como el matrimonio entre personas del mismo sexo o la ley de identidad de género serían impensables sin el imprescindible trabajo de los colectivos LGTB, pero también sin el respaldo fundamental de los partidos progresistas y de izquierdas presentes en las instituciones, entre ellos Izquierda Unida.

IU ha trabajo siempre al lado de los colectivos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en la lucha por nuestra dignidad ciudadana, ha marchado incansablemente bajo los colores del arco iris en las sucesivas manifestaciones del Orgullo LGTB y ha abanderado con decisión la lucha por la igualdad y la diversidad en las instituciones.

Izquierda Unida impulsó en su día iniciativas en el Parlamento para modificar el Código Civil en materia de matrimonio, presentó un plan contra la discriminación de sexo y orientación sexual en el ámbito educativo, propuso medidas para conseguir la igualdad entre parejas de hecho y matrimonios y para incluir las operaciones de reasignación de sexo en el catálogo de prestaciones sanitarias, solicitó indemnizaciones para las personas represaliadas durante el franquismo por su orientación sexual…, y un largo etcétera. En estos últimos años IU ha reafirmado su compromiso con el colectivo LGTB y es hora de reconocer su decisiva aportación a nuestra causa.

La igualdad legal es ya prácticamente un hecho, sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer en la consecución de la igualdad social y real. En la actualidad se abren nuevos horizontes y nuevos retos se descubren para el movimiento LGTB. La intolerancia y la intransigencia persisten en nuestra sociedad y la aportación de una IU fuerte y sólida sigue siendo hoy imprescindible en la construcción de una sociedad diversa, tolerante y respetuosa con las distintas formas de amar.

En las últimas elecciones generales Izquierda Unida ha sufrido un importante revés electoral. Su representación parlamentaria ha disminuido considerablemente y se han manifestado notablemente los perversos efectos de una ley electoral injusta y antidemocrática. La lógica bipartidista del sistema político español ha significado para IU un importante descenso de nuestro apoyo social y electoral, pero no ha sido la única causa de esta debacle. Nuestros problemas organizativos y comunicativos también han contribuido a llegar a esta situación crítica para la izquierda alternativa, sin olvidar el ambiente de confrontación y deslealtad que lleva instalado en nuestra organización desde hace ya algún tiempo.

También, Izquierda Unida no ha logrado mantener y reforzar los lazos con los colectivos sociales a los que decimos representar. IU se ha convertido en muchos aspectos en un partido político al uso, que ha centrado su acción en el trabajo institucional olvidando, en no pocas ocasiones, el contacto con la gente y el trabajo a pie de calle. Un partido al uso donde se han reproducido las luchas personalistas que tanto detestamos y donde el debate se ha centrado durante demasiado tiempo en personas, cargos y corrientes o familias, en lugar de en ideas y en proyectos.

Muy probablemente esta sea la última oportunidad para IU. Llegado este momento debe imponerse en nuestra organización la sensatez, el coraje y la sinceridad para llevar a cabo la autocrítica, y también la unidad y la ilusión para recuperar nuestro futuro. Hemos cometido errores, pero ello no implica negar también nuestros aciertos. Ahora es momento de redefinir nuestro rumbo. La refundación de la izquierda se hace más necesaria que nunca y, para llevarla a cabo, necesitamos nuevas ideas y nuevas personas. En IU no sobra nadie, pero tampoco estamos todos. En IU falta mucha gente todavía. Esta refundación deberá pasar necesariamente por darle un nuevo rumbo a nuestra organización, pero sin olvidar nuestro pasado, la tradición de la izquierda alternativa y combativa que nos ha orientado en estos más de veinte años de historia.

En el próximo mes de noviembre Izquierda Unida celebrará su próxima Asamblea Federal, un conclave más que decisivo, que deberá comenzar la construcción de la nueva IU. Una IU abierta, amable, democrática e integradora, comprometida con la izquierda social y política de este país, que lleve la voz de la calle a las instituciones, pero sin olvidar su verdadero origen: las luchas de los movimientos sociales.

Los activistas LGTB que participamos en Izquierda Unida apostamos decididamente por su futuro. Estamos convencidos de que IU hace falta. El movimiento por la liberación sexual necesitará, una vez más, del respaldo y apoyo de IU para afrontar los nuevos retos del futuro. Algunos de ellos, ya puestos encima de la mesa, como la reforma de la ley de identidad de género, la defensa de la asignatura de Educación para la Ciudadanía (rechazando los recortes aceptados por el gobierno para satisfacer a las jerarquías eclesiásticas), la garantía de las indemnizaciones económicas prometidas por el ejecutivo a los represaliados por el franquismo o la aprobación de una ley contra la homofobia y la transfobia.

Ante una derecha rancia y recalcitrante y un PSOE que agacha la cabeza ante las presiones de los sectores más retrógrados y conservadores de nuestro país, es necesaria una fuerza política con un perfil claramente laico y de izquierdas, que reafirme su compromiso con la lucha de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales por la igualdad. Izquierda Unida sigue siendo hoy muy necesaria para nuestro colectivo y los activistas LGTB contribuiremos a su refundación.

Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales no tenemos dudas, IU tiene futuro.

Antonio Pulido Cubero (Coordinador del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Alberto Hidalgo Hermoso (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Borja Subirat Sánchez (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Curro García Corrales (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Santos Chiches Rojo (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Álvaro Villar Calvo (Coordinador del Área de Libertades Sexuales IU-La Rioja)

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