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Archive for junio, 2009

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"Otro pudor" (relato)

Quise saber a qué te referías cuando proclamabas que no tenía vergüenza ni la había conocido. Me puse a prueba de tus juicios sobre mi supuesta falta de pudor. Qué narices sabrías tú, si no me conocías ni hacías el mínimo acercamiento más allá de tus prejuicios sobre la precariedad de los valores y el honor hoy en día. Y sin embargo, siempre encontré divertido tratar de rebelarme en secreto contra tu pacata visión de la vida.

Descubrí mi propio cuerpo a través de una compañera de clase en sexto de primaria, cuando en los recreos nos escondíamos en el baño de las chicas y, lejos aún de un definido deseo sexual, nos colmaba la sensación fronteriza de algo parecido a la libertad.

Algún año más tarde, observé, por la ventana del baño, cómo se duchaba un vecino en la casa de enfrente, mientras tú me metías prisa desde la cocina para que me sentara a la mesa.

Para cuando el primo Juan me pidió que le enseñara a besar con lengua, yo ya había roto algún corazón y ensayado más de un escote, y no te voy a hablar ahora, abuela, de mi primera vez, porque aunque acabes de morirte no creo que tengas el cuerpo para grandes turbulencias.

Sí puedo afirmar que en ninguna de esas tontas anécdotas que me han servido de aliadas en la aventura de crecer, y repito, en ninguna, llegué a sentirme verdaderamente transgresora. Jamás he estado a la altura de mis pretensiones desafiantes, ni he advertido que conquistase el terreno vedado por tu moral. Luego tampoco sé, exactamente, cuáles eran esas nociones del pudor y la decencia y el recato de las que yo escapaba según tu criterio. De alguna manera, mi desconcierto no deja de confirmar que estabas en lo cierto, abuela: no tengo vergüenza ni la he conocido.

Pero qué cosas pasan, yaya. A mis veinte años, al saberte vacía de vida, al chocar mis pensamientos contra esta mampara de cristal ante la que te vela toda la familia, me he sentido herida por una horrible obscenidad. Nada que ver con tus oxidados patrones morales. Hoy he sabido que, fuese cual fuese el pudor al que te referías, hay otro bien evidente: la necesaria dignidad que reclama nuestra memoria a quien se ha ido…

Y es que, tonta de mí, no puedo dejar de pensar: ¿pero quién te ha maquillado así, abuela? ¿Quién te ha dejado como una puta puerta? ¿Quién ha decidido exhibirte ya muerta con la caja abierta y un aspecto que no es el tuyo? ¿Quién eres tú y por qué quieres quedarte como la última imagen que vea de mi abuela?

Lo más escandaloso es que el resto de la familia parece decidida a no darse cuenta. Eso, y que no puedo dejar de mirar tu ataúd destapado buscando rastro de ti en esa cara. No tengo vergüenza ni la he conocido.

Qué absurdo que hayas tenido que morirte para que yo me dé cuenta del tiempo que he perdido midiéndome con algo tan volátil como el pudor.

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Contra el calor, Billy Wilder

Os propongo algo, algo para las calurosas noches del verano, esas en las que las ventanas de las casas están abiertas de par en par, esperando robar una leve brisa a la madrugada. Una sugerencia para esas noches interminables: una película de Billy Wilder. Son buenas para el espíritu.

Eso nos recomiendo el siempre interesante Roque en su cinefilísimo blog, y no puedo estar más de acuerdo. Así que ya sabéis, si el calor aprieta, tirad de filmoteca. Billy Wilder es siempre una garantía refrescante y lúcida. O sea, bueno para el espíritu.

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Tomás Gómez se enfada y no respira

Vaya por delante que el tratamiento informativo que hacen medios de comunicación como Telemadrid o Libertad Digital de cualquier cosa, incluido Tomás Gómez y su liderazgo (sic) del Partido Socialista de Madrid, me parece una tremenda manipulación. No es un prejuicio, es un hecho constatado: son medios que han cruzado la delgada línea que separa la parcialidad de la falta de rigor y deontología periodística. Soy consciente de que la objetividad no existe, ni falta que hace, y como persona que me considero de izquierdas, la subjetividad de un medio con línea editorial de derechas me levantará lógicas discrepancias. Pero no hablo de eso, sino de la agitación facilona a la que no le importa faltar a la verdad. En eso, los medios mencionados tienen un currículum verdaderamente portentoso.

Ahora bien: eso no puede justificar las malas formas ni el intento de desprestigio de profesionales cumpliendo con su trabajo. El secretario general del PSM hizo de su capa un sayo, y decidió que, como no le gusta cómo recogen su labor esos medios, era buena idea regañarles en una rueda de prensa. Ante preguntas incómodas, Gómez tiró por la calle de en medio y cargó la losa de las líneas editoriales sobre redactores que no es difícil -para quien conozca un poco el mundo del periodismo- que sean becarios que malviven por debajo del seiscientoseurismo. Al final, acabó ridiculizando (intentándolo, quiero decir) hasta a una periodista de El País.

Y sobre todo: es muy poco inteligente. Supongo que Gómez se quedaría la mar de a gusto con sus chascarrillos, pero no ha hecho más que alimentar el mosntruo que tanto critica. Y la imagen que da, al final, es la de alguien que maltrata a quien no le pasa la mano por el lomo; y, peor aún, la de quien echa todas las culpas de sus errores y falta de proyección al empedrao.

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Una joya cinematográfica de la II República

La historia del cine guarda uno de sus capítulos a mi juicio más interesantes en los primeros contactos entre la incipiente y primitiva industria cinematográfica y el periodisimo. A partir de los años 10 del pasado siglo, se comenzaron a generalizar géneros cinematográficos informativos, como los primeros documentales y, fundamentalmente, los noticiarios cinematográficos, al calor de importantes acontecimientos como las dos Guerras Mundiales y todo lo que pasó en el período intermedio, con la recuperación económica virtual que se topó contra el muro desplomado del ‘crack’ del 29, los intentos fallidos de un nuevo orden europeo y mundial en el seno de la frustrada Sociedad de Naciones, la revolución rusa, las crecientes tensiones entre las potencias y sus colonias que iban anunciando futuros procesos de descolonización, el auge de los fascismos, la respuesta de los frentes populares… Años de gran convulsión para cuyo estudio historiográfico se ha contado con fuentes desconocidas en etapas históricas previas: las audiovisuales.

Pero además, desde el punto de vista más cinematográfico, se trata como digo de un período de especial relevancia, por varios motivos. En primer lugar, la producción de noticiarios cinematográficos fue el rostro más evidente del paso de la atracción de barraca de feria a medio de comunicación, con lo que ello significa de creación de una industria (que produce, distribuye y exhibe en un proceso cada vez más estandarizado, más, valga la redundancia, eso, industrial) y de consolidación de un lenguaje determinado. Esta etapa es la de la exploración de nuevas fórmulas expresivas con inquietudes más allá de lo artístico: es la etapa en que se asientan los cimientos de lo que hoy tenemos asumido como narrativa periodística (cómo se construye ‘la historia’, el relato, de la noticia), y en que se forja el concepto contemporáneo de propaganda, tanto en su vertiente más corporativa e institucional como en la de agitación y persuasión política pura y dura. El cine informativo de aquellos años contribuyó además de manera decisiva a acuñar en el imaginario colectivo la idea de “opinión pública” y de antesala de lo que las nuevas tecnologías han terminado configurando como “aldea global”. Algo que me sorprende mucho de esta etapa de la historia del cine es que me parece, a los ojos de nuestros días, que el cine informativo era ya mucho más maduro y bueno que el cine de ficción, lo que me hace pensar que este último es un medio expresivo más genuino respecto al que se ha considerado su padre por excelencia (el teatro) que el primero, que tiene una relación evolutiva más natural respecto a la radio o la prensa misma.

Pero en fin, que no quiero ponerme estupendo, ni irme por las ramas (aunque este tema me apasiona). Todo esto me ha surcado hoy mis reflexiones mañaneras al leer en El País que se ha encontrado una película inédita y hasta ahora desconocida de los primeros hitos de la II República: hace tres meses, unas obras en la que fuera casa de un alcalde republicano de la localidad cordobesa de Priego, donde nació uno de los Presidentes de la II República, Niceto Alcalá-Zamora, han permitido descubrir esta auténtica joya. Al parecer, el propio Alcalá-Zamora pidió, tras el Golpe de Estado fascista que trajo la Guerra Civil, a su paisano alcalde Francisco Adame que guardara a buen recaudo algunos materiales y documentos que no quería que se perdiesen ni cayeran en manos de los rebeldes. Hoy, la cinta está ya digitalizada y bajo el control del Patronato Niceto Alcalá-Zamora y espero que podamos disfrutarla en breve.

La película se titula ‘El amanecer de una nueva era en España’, y en ella aparecen destacados personajes imprescindibles para el advenimiento de aquel régimen democrático, así como estampas que retratan la ilusión generada en la mayoría social con su llegada. Es además uno de los primeros noticiarios cinematográficos españoles hablados. Su valor para la historia de nuestro cine y para nuestra Historia en general es incalculable.

Así que agradezcamos al celo que puso Adame en su resguardo de la película, y a la casualidad que ha hecho que se encuentre esa lata tricolor con semejante joya dentro.

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Qué mariquita ni qué niño muerto

“Si volviera a nacer, volvería a ser maricón”. O lesbiana. En esto coincidimos todos, al menos todos los que seguimos vivos heroicamente en una sociedad heterosexista y homofóbica porque hemos conseguido salir indemnes con mejor o peor suerte de sus criminales políticas de propagación del VIH, de acoso y persecución institucional y social desde pequeños hasta mayores. Esto es el orgullo gay, no otra cosa. Orgullo de seguir vivos y haber sorteado todo un dispositivo de disuasión encaminado a reprimir, desviar, invertir, obstaculizar, penalizar, martirizar física y psicológicamente nuestra preferencia sexual.

En este 2009, año de la diversidad afectivo-sexual en la Educación, mi amiga Raquel Platero me ha rescatado la memoria de un artículo de Paco Vidarte, siempre tan grande, cuando hace además un año y medio que nos dejó. Un texto imprescindible.

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Horroroso, horroroso… lo de Durao Barroso

No sé a ustedes, intrépidos e intrépidas navegantes, pero a mi la noticia del aval unánime de los gobiernos de la UE a un nuevo mandato de Durao Barroso al frente de la Comisión Europea me parece, permítanme el ripio, horroroso. Hay varias razones que me despiertan el horror. En primer lugar, es evidente la ideología ultraliberal del ex primer ministro portugués, directa responsable de una falta de previsión ante la crisis y, aún antes, cómplice y alentador de la barbarie neoliberal que hoy se desploma por insostenible. Durao Barroso, además, no tiene ningún interés en evitar que los cascotes de ese desplome caigan sobre los trabajadores y trabajadoras, sobre la ciudadanía de a pie, sobre la mayoría social que no ha generado la crisis.

Pero hay más: si alguien quisiese ser tan ingenuo como para pensar que quizás, en aras del consenso y la estabilidad institucional y blablablabla, un segundo mandato de Barroso podría ser una oportunidad responsable para un cambio de rumbo (la retórica del poder va peinada siempre con unos tirabuzones imposibles), esta madrugada, con el acuerdo de los 27, ha quedado patente que el apoyo a Durao Barroso es un cheque en blanco, que no se sostiene sobre ningún compromiso sino, al revés, sobre la nada absoluta. Hay unanimidad en el apoyo a Barroso porque se busca un liderazgo europeo débil, escuálido, un pelele que no incordie. En un momento en que debería apostarse por más Europa, por trasladar al ámbito europeo respuestas comunes a una crisis que se escapa de los corsés de los anteriormente conocidos Estados-nación, la elección de Barroso no es sólo el refrendo a la continuidad del neoliberalismo, sino la confirmación de que la necesaria unidad política de Europa va a ser estancada, y eso siempre repercute en más beneficios al capital y la especulación.

Así que, ultraliberalismo, liderazgo débil, y, encima, una muestra más del déficit democrático de la Unión Europea, que más que déficit es brecha y más que brecha, es abismo. Debe ser el Parlamento europeo, que es el representante más directo de la ciudadanía en el ámbito comunitario, y que debería ejercer como efectivo poder legislativo y sede de la soberanía popular, el que proponga y nomine al Presidente de la Comisión Europea. Ahora, con el apaño ya cerrado en la mesa camilla de los Gobiernos, sólo queda la esperanza de que la Eurocámara pare los pies a esta propuesta. La pelota está, fundamentalmente, del tejado del Partido Socialista Europeo, aunque su Obama venido a menos, el señor Zapatero, junto a otros “socialistas” de tremendo pelaje como Gordon Brown (que tiene, perdonad el chiste, un marrón bien gordo), ya ha dejado claro que con Durao Barroso, al fin del mundo. Otros sólo fueron con él hasta las Azores, ¿se acuerdan?

De momento, sólo el Partido Verde Europeo y el Partido de la Izquierda Europea, con sus respectivos referentes parlamentarios, se han pronunciado clara y unánimemente en contra del segundo mandato. A mis amigos y amigas del PSOE, simplemente les pido que me contesten a la pregunta de cómo quien está a la cabeza de las responsabilidades de esta crisis va a ser capaz de gestionar alternativas a la misma.

Horroroso, horroroso.

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Irán para despistados

Con tanto iranólogo sobrevenido como abunda estos días, y yo sin enterarme de lo que pasa allí. Estos días me leo todo lo que se publica, y busco información en prensa extranjera y sitios web. Y nada. Por más que lo intento, no consigo averiguar quiénes son los nuestros.

Estaba yo dándole vueltas a escribir algo sobre Irán, pero se me ha adelantado el estupendo Isaac Rosa, en su ‘Trabajar cansa’ de hoy en Público. Recomendablísimo.

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La vida es más compleja de lo que parece

Puede que peque de meloso, puede que sea hasta cursi. O puede también que la sensibilidad en su voz nos intimide tanto como las verdades que no queremos reconocer, y ahí esté su genio. El caso es que me encanta Jorge Drexler, y me encanta esta canción.

Dedicado a otro Jorge, buen amigo con el que compartí un vibrante concierto del Drexler.

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¿Casi un serial?

Es una reflexión muy generalizada entre la izquierda lo inocua que le resulta social y electoralmente la corrupción a la derecha. Y ojalá sólo inocua: en muchas ocasiones parece incluso que ser corrupto es un aval de solvencia para un partido de derechas. Así lo hemos podido ir constatando en casos escandalosos, y posteriores citas con las urnas, en Murcia, el País Valencià o Madrid. Y es que, desgraciadamente, la denuncia de la corrupción desde la bandera de la ética no es suficiente. Lo hemos venido viendo en todo el tema del ‘Gürtel’ y los grasientos tentáculos que parecen conectar toda esta trama con capítulos sin cerrar de las alcantarillas madrileñas, como el famoso ‘Tamayazo’ que propició la repetición de unas elecciones autonómicas que Esperanza Aguirre logró ganar ‘a la segunda’ tras una campaña financiada en parte por las donaciones a la Fundescam de empresas del actual presidente de la CEOE, que luego obtuvieron adjudicaciones por el Gobierno regional. Esto, que junto al suculento historial de Correa bastaría para justificar un encadenamiento ciudadano masivo a las puertas de la Asamblea de Madrid, ha terminado convirtiéndose casi, casi, en un serial al que asistimos expectantes pero con la misma empatía -apasionada pero distante- con que seguiríamos un culebrón.
En eso tiene el peligro de convertirse definitivamente el ‘caso Gürtel’, incluso a pesar de que el Supremo va a tomar cartas en el asunto. Si todavía el asunto no se ha ido por el desagüe del género telenovelesco ha sido gracias a la labor de Izquierda Unida en el parlamento autonómico, y muy especialmente, gracias a Inés Sabanés y Reyes Montiel, que han encarnado la enérgica y rigurosa labor de este Grupo en la investigación de toda la trama.
Pero tenemos que hacer más. Tenemos, todas y todos, que arrimar el hombro antes de que el serial llegue a los títulos finales de crédito. Me cuesta mucho creer cómo, al margen de esta valiosa actividad parlamentaria, la izquierda política, sindical y social madrileña no ha emprendido ya hace unos meses toda una campaña de movilización y respuesta en la calle y en la opinión pública. Porque, y aquí puede estar la clave para evitar la degeneración culebronesca, no se trata sólo de que el Partido Popular entero esté atravesado por algo muy turbio que salpica a muchos de sus dirigentes y cargos públicos, a nivel regional y nacional; no se trata sólo de esos u otros contratos, ni de estos o aquellos compartimientos ‘inapropiados’. Este monumental monstruo llamado Gürtel es un terremoto en los supuestos cimientos del ideario de gobierno de Esperanza Aguirre. La liberalísima Presidenta ha disfrazado su política desde que accedió ‘a la segunda’ a la Puerta del Sol, de batalla de las ideas en toda regla. Su retórica ha sido siempre muy ideológica, muy politizada, pronunciando la palabra ‘liberalismo’ cada dos por tres, y presentando su auténtica revolución privatizadora como una apuesta triunfal por la libertad. Pues bien: ahora, esa confrontación de modelos de gestión de lo público entre su ‘innovadora y eficiente’ política y el ‘conservadurismo’ de la izquierda, se ha revelado como una farsa en toda regla. La Administración Aguirre es de todo menos liberal, y en su partida las cartas están marcadas por el clientelismo.
Es responsabilidad de quienes conservamos un poco de decencia evitar que el serial se consagre como tal. Porque, en caso de que así fuese, el guión ya sabemos cómo termina. Es lo que tienen los culebrones: visto uno, visto todos.

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