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Syriza más allá de Syriza

Mi estimado Raúl Solís publicaba hace un par de días en Paralelo 36 un artículo en el que, a propósito del panorama político griego y la irrupción de Syriza como posible fuerza más votada según varios sondeos, se centraba en señalar las diferencias entre ese referente de izquierda alternativa e Izquierda Unida. El título ilustra muy bien el contenido: ‘Syriza no es IU’. En concreto, Solís parte de la crítica a las declaraciones hechas desde IU tras las recientes elecciones legislativas griegas en las que se expresa congratulación por los resultados de la izquierda, lo que, cruzado con el hecho de que IU y Syriza se reconocen mutuamente como referentes políticos análogos, habría derivado en una apropiación oportunista por parte de IU del éxito cosechado por la Coalición de Izquierda Radical helena.

La reflexión de Raúl Solís contiene interesantes elementos que enriquecen el diálogo entre las izquierdas alternativas. Creo francamente que la constatación de que en muchas personas sincera y coherentemente de izquierdas Izquierda Unida no consigue erigirse en una alternativa política creíble más allá de la coyuntura electoral (o a veces, ni siquiera dentro de ésta), no debe jamás dejar de hacernos reflexionar y actuar en consecuencia desde IU. Las últimas elecciones generales nos demostraron que IU es una organización consolidada y arraigada en el imaginario político como la opción alternativa a la izquierda del PSOE, en un momento en que eso mismo estaba cuestionándose con la aparición de otras opciones políticas. La reedición de la coalición entre ICV y EUiA en el ámbito catalán y la novedosa política de alianzas con la CHA en Aragón reforzaron una voluntad unitaria de consolidar ese tercer espacio de izquierdas. Sin embargo, también nos indicaron importantes limitaciones: no puede ser suficiente la recogida de cascotes de una socialdemocracia en descomposición acelerada. Entre otras cosas porque, entonces, la fuerza de IU estará muy condicionada a cómo suba o baje la marea electoral.

En este sentido, hay mucho de lo que sostiene Solís de lo que desde IU deberíamos tomar notar. No podemos caer en la autosuficiencia de creer que el camino explorado hasta ahora es suficiente. Es necesario profundizar en el diálogo y las redes con otras expresiones de la izquierda política y social de todo el Estado, y no hablo de desempolvar políticas de alianzas de sota, caballo y rey. Desde luego que hay mucho que sumar y recorrer junto a formaciones de las izquierdas nacionales, la ecología política organizada, los sindicatos, los movimientos sociales tradicionales y emergentes. Pero además hay mucho que innovar, hay toda una base social de la socialdemocracia desorientada y descreída, una fuga de potencial de país a malvivir precariamente en Alemania, una mordida importante de ciudadanos y ciudadanas atrapadas en espirales de abusos bancarios, una Europa de instituciones dinosáuricas y secuestradora de la soberanía (hablo en términos ciudadanos, no nacionales)… Nada de lo que existe políticamente aquí y ahora ha sabido y sabe conectar con eso, con la tozuda realidad de gente crecida en una democracia y un bienestar con pies de barro.

Pero a la vez creo que nada de lo que existe aquí y ahora que en su ideario y propuestas plasma la necesidad sincera de una alternativa puede estar al margen de esa apuesta por ir más allá. Y es aquí donde creo que el artículo de Solís se sitúa en un callejón sin salida. En primer lugar, porque con el argumento inicial de la crítica a la supuesta patrimonialización por IU de Syriza acaba él mismo patrimonializando a la coalición griega asociándola a otras izquierdas europeas con las que él personalmente se identifica más. Y eso es algo tramposo: es evidente que Syriza e IU no son lo mismo por muchas razones, pero también lo es que sí se reconocen como fuerzas homólogas y tienen lazos formales de relación y organización común no sólo en el marco del Grupo de la Izquierda Unitaria Europea – Izquierda Verde Nórdica del Europarlamento, sino también en el Partido de la Izquierda Europea (el principal partido de Syriza, Synaspismos, es uno de sus principales miembros, y otra de las formaciones, AKOA, mantiene un estatus de observador); además, al río revuelto de la enumeración de partidos y siglas que según Solís se asimilarían a Syriza más que IU, se menciona la francesa Europa Ecología, cuando el referente francés declarado de Syriza es el Frente de Izquierdas y la propia inclusión en éste de disidentes socialdemócratas lo asemeja mejor a la Coalición de Izquierda Radical de Grecia. Pero además, para mí lo fundamental no es todo esto, que deja de ser una sopa de letras estéril. Lo verdaderamente importante es si de verdad importa o no esa referencialidad o correspondencia entre partidos, si de verdad aporta algo constructivo. Syriza es un partido ‘hermano’ de IU, es miembro del PIE y del GUE-NGL, pero sobre todo es del pueblo griego: es la organización política que ha sabido tejer redes y alianzas, condensar una propuesta programática que encaja con las necesidades actuales de Grecia con un acento distinto y distintivo, e innovar en la praxis organizativa y de relación con la ciudadanía.

Tan absurdo me parece aferrarse folclóricamente a la relación fraternal que mantienen IU y Syriza como si fuese una vistosa chapa que IU luce en su solapa, como querer negar la mayor y cortar las muchas coincidencias (programáticas, para empezar, pero no sólo) que existen entre ambas organizaciones, asimiliando de paso la globalidad de IU con la “izquierda comunista” (como hace Solís; aviso a navegantes: no me parece nada despectivo el apelativo comunista,  ni me parece que IU deba negar la aportación histórica y actual que puede hacer el PCE al proyecto, pero IU no es comunista). Marcar territorio desde un lado u otro como un objetivo en sí mismo no creo que aporte nada más que el desahogo momentáneo. No se puede apelar a la unidad cuestionando de partida a las partes. IU no puede pretender tutelar ni ser la unidad de medida de una nueva forma de entender la unidad, la confluencia y la relación de la izquierda, pero ésta -y así lo demuestra la experiencia, la más reciente sin ir más lejos del 20N o el 25M) no irá muy lejos si tiene como inconfensable objetivo ‘matar al padre’, exluir a IU.

Déjemonos de dormirnos en nuestros laureles identitarios y de medirnos el ADN. Es más interesante mirar hacia adelante y ver lo que hay en Syriza más allá de Syriza. La Europa silenciada, la de abajo, requiere fraternidades más sinceras y útiles. Si tenemos lavoluntad de encontrarnos y sumar fuerzas de poco sirve perdernos en discusiones sobre si queremos más a papá o a mamá. Ésa es la lección a aprender de Syriza.

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  • Yo entiendo que el señor Solís sea amigo suyo, don Curro, pero todas estas reflexiones tan interesantes que nos trae usted aquí son suyas y no de él. En su artículo, lo único que pretendía el señor Solis era identificar al conglomerado ese del espacio verde que hay en torno a Equo con Syriza, porque está en alza, y apartar a IU de un codazo. Y francamente, aparte de sectario, me parece indignante y extremadamente oportunista. No vea el cabreo que me agarré cuando lo leí.

    Después de hacer estado meses en EQUO intentando inútilmente que se hiciera un pronunciamiento de izquierdas, que vengan ahora -por persona interpuesta- a reclamarse afines a la única izquierda realmente pujante en Europa, me parece injusto, mezquino y especialmente sectario.

    Syriza somos todos. Al margen de hermandades organizativas y pertenencia a uno u otro partido europeo, muchas persona de izquierdas españolas (de IU, de EQUO, de la CHA, de Amaiur, de ICV… de ninguna parte y de todas ellas) nos sentimos identificadas con Syriza. Con eso es con lo que nos debíamos conformar para tratar de reconstruir aquí una izquierda que tenga posibilidades de imponerse. Con eso, y con trasladar a España, como propongo en mi post de hoy, el espíritu radical de no colaboración del partido griego.

    Don Ricardo

    17/05/2012

  • Lo que piense Raul Solis, un liberado político del PA (partido regionalista andaluz de derechas, vinculado con el caciquismo y el ladrillo), sobre lo que es izquierda y lo que no, viene a tener el mismo peso que lo que piense alguien de UPyD, del PP o hasta de Equo

    Angel

    17/05/2012

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