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Portazos giratorios

Gerard Depardieu se planta a Hollande y anuncia que las obligaciones fiscales “impuestas” por el presidente galo lo empujan a marcharse de Francia y fijar su residencia en otro país. El hombre que encarnó al Olmo Dalcó en el ‘Novecento’ de Bertolucci se resiste a cualquier tentativa de que quienes más tienen, más aporten al fisco para garantizar la viabilidad de un Estado más necesario y a la vez más amenazado que nunca en estos tiempos de crisis, expolio financiero y desmantelamiento de lo público.

Es curioso cómo quienes más se jactan de orgullo patrio –identificándose con esa derecha que iza discursos chovinistas y que dice tener la unidad y la defensa de “la nación” como causa irrenunciable- son los primeros en abandonar el barco del bien común cuando se les pide un esfuerzo para que esa misma patria no se hunda. Curioso, o no tanto, en verdad. Lo raro es, incluso, que un Gobierno europeo se plantee (aunque sea, como Hollande, pacata y testimonialmente) que una fiscalidad justa es, en estos momentos, la medida más “patriota”. Por desgracia, el denominador común en esta Europa de mercaderes son los gobiernos vendepatrias que con una mano premian a los defraudadores y especuladores (la amnistía fiscal de Rajoy y Montoro es buena prueba de ello) y con la otra ceden soberanía a una UE en la que el control democrático efectivo ni está, ni se le espera.

El rizo se riza cuando defensores de esos mismos intereses de casta hacen su trinchera en el competitivo mercadeo político disfrazándose de ‘soberanistas’. Ver a Artur Mas reclamar que Catalunya conquiste “más soberanía” del Estado central para regalársela al mismo baile de intereses corporativos de los mercados no deja de ser tan paradójico como la imagen de un Depardieu dando un patriota portazo al afán confiscatorio que Hollande, a todo esto, no tiene.

El portazo de Depardieu, como el de Mas, tiene el mareante movimiento de una puerta giratoria: no lleva a ninguna parte más que al frotarse las manos de los de siempre y, sin embargo, hace entrar en la opinión publicada una constante corriente de aire que, de tan gélidos que nos deja, desvía la atención de otros debates. Por ejemplo, ¿sabían que el fraude fiscal estimado en España es de más de 70.000 millones de euros, equivalente al 23% del PIB? ¿Cuántos recortes podrían evitarse si esa cantidad se recaudase? Un, dos, tres, responda otra vez.

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