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Presentación de ‘Los héroes son mentira’, de Rosa Huertas

Esta tarde he tenido el gusto y el honor de compartir mesa y reflexiones literarias con Rosa Huertas y José Luis Morante, dos ripenses de referencia (Rosa no vive en Rivas pero trabaja aquí desde hace muchos años) por su creación literaria, su trayectoria docente en la escuela pública y su compromiso con la educación y la cultura. El motivo de este encuentro, y de que la sala Polivalente de nuestro Lorca estuviera llena, era la presentación de la última novela de Rosa, “Los héroes son mentira”.

Recuerdo cómo mi profesora de Matemáticas en cuarto de Secundaria, cuando trataba de explicarnos en la práctica algunas fórmulas y operaciones, asociaba el desarrollo de los ejercicios que ella misma hacía en clase con los que nos mandaba hacer en casa refiriéndose a unos y otros problemas con una frase muy ilustrativa: “Este problema es igual pero distinto al anterior”.

Hay algo de ese “igual pero distinto” en el reguero de historias que cierta clase de escritores y escritoras va dejando a lo largo de su obra, y que constituyen un valor añadido. Es algo que veo muy claramente en las novelas de Rosa Huertas, que por cierto es profesora aunque no de Matemáticas, sino de Lengua y Literatura. A fin de cuentas, “el igual pero distinto” se aplica no sólo a problemas matemáticos, sino también a análisis morfosintácticos o a comentarios de texto.

Y se aplica, en verdad, a la vida misma: se llama imprimir carácter, trazar coherentemente un espejo de lo que uno es en lo que uno hace. Rosa Huertas, así lo he podido comprobar en la lectura de sus novelas, es de esa clase de escritoras con marcas claras como autora, de manera que su literatura es siempre reconocible no sólo como expresión de una forma personal de escribir, sino como parte de un todo en constante construcción, como pieza de un puzle cuya imagen final desciframos poco a poco, tesela a tesela del mosaico, y aunque sea difícil imaginar esa composición definitiva, lo importante es el proceso por el que descubrimos que unas piezas encajan con otras. Creo que eso es lo que convierte a un escritor, a una escritora en este caso, en una autora en toda regla.

“Los héroes son mentiras” es para mí el mejor libro de Rosa Huertas porque, a la vez que uno se reencuentra de manera reconfortante con el buen hacer de su autora en el cruce entre pasado y presente, literatura, historia y vida, intriga formal y emociones de fondo, es decir, a la vez que uno reconoce el contorno de la pieza como parte de ese puzle tan personal y cautivador, descubre un giro de tuerca en la construcción de la voz narrativa. La narradora de la novela –que creo que es algo más que ‘alter ego’ de la autora- se abre como una muñeca rusa para amplificar otra voz propia, la de su padre, que es la que a su vez se abre para volcar el corazón de la historia.

Ese dueto, esas dos voces que tan pronto van de la mano, tan pronto parecen escenificar el enfrentamiento entre el ansia de saber de la hija y las confesiones incompletas del padre, se completan con algunas otras y conforman el marco de algo que no es exactamente ni un retrato, ni un paisaje, ni una naturaleza muerta. El marco de una conversación pausada entre dos náufragos: por una parte el espejismo de una Historia oficial que enterró en silencio la guerra de Ifni tras maquillar con ínfulas imperiales lo que fue un episodio de desidia, fracaso y cutrerío político, y la experiencia concreta de quien vivió en sus carnes ese episodio y se ha negado el recuerdo como quien quiere evitar que una bala le roce una herida aún abierta.

Muchas gracias de nuevo Rosa por tu novela, y por invitarme a acompañarte, y enhorabuena.

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