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Basta ya de impunidad con Valdemingómez

A finales del mes de junio, un incendio en un vertedero ilegal en los límites de la ciudad de Madrid con nuestra ciudad despertaba la preocupación vecinal a causa del humo y los malos olores producidos. El fuego, que se mantuvo activo durante dos semanas largas, y que por su complejidad de encontrarse entre montones de toneladas de basura en plena ola de calor precisó de labores de extinción especiales, vino a ser la punta del iceberg de un problema cuyo origen reside fuera de nuestro término municipal pero cuyas consecuencias sufrimos los vecinos y vecinas de Rivas: la ciudad sin ley en que se ha convertido Valdemingómez, un foco de impunidad en la Cañada Real Galiana en el que los delitos ambientales y el tráfico de drogas no han hecho más que crecer en los últimos años ante los ojos de las administraciones responsables (la Delegación de Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid) que en el mejor de los casos no han sabido ver la magnitud del problema, cuando no han ejercido la desidia y la permisividad.

El caso del vertedero que ardió a principios de verano es paradigmático. A pesar de que los servicios técnicos de la Concejalía de Medio Ambiente de Rivas llevan desde el año 2008 denunciando el negocio ilícito de vertido incontrolado de toda clase de residuos en ese punto al otro lado de la A-3, ha tenido que ser un incendio de estas características el que haya centrado la atención de las otras administraciones. Pero conviene poner la vista en el retrovisor y hacer algo de memoria. La impunidad que, por acción u omisión, se ha instalado en Valdemingómez es el resultado de una apuesta política e institucional determinada por degradar todo un entorno, el del sureste de la corona metropolitana madrileña.

Ha sido la apuesta de Esperanza Aguirre desde hace más de dos décadas. Recordemos su paso por el Ayuntamiento de Madrid como concejala de Medio Ambiente a principios de la década de 1990: ella fue la artífice de la incineradora de Valdemingómez, de la que llegó a decir que “el único inconveniente de plantas tecnologías como ésta es que resultan muy caras”. Más tarde, ya como Presidenta de la Comunidad de Madrid, el desmantelamiento de grandes focos de tráfico de drogas en la región no acabó con el problema, sino que lo desplazó y concentró en Valdemingómez y lo hizo crecer. A la par, la ausencia de un plan real de actuación integral sobre la Cañada Real, que tenga en cuenta todas las implicaciones sociales, urbanísticas, medioambientales y de seguridad, ausencia combinada con la extensión del tráfico de drogas, ha terminado suponiendo un problema de inseguridad en nuestra ciudad, que sufren especialmente los vecinos y vecinas de su zona limítrofe de Covibar y del barrio de La Luna, e incluso otros residentes de la propia Cañada Real.

La pérdida de mayoría absoluta del PP en la Comunidad de Madrid, así como el cambio en el Consistorio de la capital, unido al despertar de la movilización ciudadana producido por el incendio del vertedero ilegal, son una oportunidad para que se avance en soluciones reales. Así lo va a seguir exigiendo nuestro Grupo Municipal de IU – Equo – Somos Rivas desde el Gobierno local. El tiempo de la impunidad en Valdemingómez debe llegar a su fin. Las administraciones debemos actuar de manera coordinada, cada cual en su ámbito competencial. Y los vecinos y vecinas, presionar para que así sea.

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