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Marx Madera, ¡esto es la guerra!

Nos quieren quitar el Marx. Una orden de desalojo amenaza con cerrar Marx Madera el próximo 14 de enero y, de llegar a ejecutarse, Madrid perderá uno de sus ya poquísimos rincones de pensamiento crítico y rebeldía. Situado en el número 9 de la calle Madera, el Marx es un verdadero oasis en una ciudad y una Comunidad autónoma cada vez más invivibles: sus paredes llevan muchos años conteniendo un punto de encuentro, un laboratorio, una incubadora, un semillero en el que las ovejas negras confluyen para resistir a la desidia y el pasotrismo, y convertir el descontento hacia un mundo que no nos gusta en ganas de transformarlo. Y todo ello desde la normalidad del contacto humano, desde la sencillez de hablar un idioma construido con más hechos que palabras, desde la amabilidad desinteresada.

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Musa homófoba

En agosto, con la excusa de la ausencia de la pulsión informativa del resto del año y del ánimo ligero con que afrontamos las vacaciones, los periódicos se convierten en una suerte de ‘magazines’ donde la actualidad y sus noticias pasan a un segundo plano y lo que impera es el entretenimiento. Sin entrar a valorar profundamente una transformación que, al fin y al cabo, yo mismo como lector acato bajo el refugio de mi sombrilla, no parece muy procedente que ese cambio de tono sirva para hacer desembarcar la homofobia en las páginas de un periódico como El País, pretendidamente progresista y en muchas ocasiones comprometido con la conquista de derechos por parte del colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB).

Así ocurrió el pasado domingo, cuando en la columna ‘Estereotipas’ de la sección ‘Revista del Verano’, la articulista Luz Sánchez-Mellado tomó la voz de una ‘Musa Gay’ harta de serlo. Soy consciente de que se trata de un artículo con ánimo satírico e irónico, y de que la obsesión por lo políticamente correcto puede llegar a hacernos rehenes del poco sentido del humor y de la falta de autocrítica, pero por más que revisito el texto de Sánchez-Mellado, no dejo de subrayar la sensación que me invadió con la primera lectura: se trata de una exhibición de homofobia facilona y, si no fuese por aquello de que sólo ofende quien puede, bastante insultante.

La ‘Musa Gay’ con que Sánchez-Mellado pretende perfilar el retrato irónico de una joven y brillante profesional heterosexual rodeada de varones homosexuales de lo más ‘cool’, podría haber optado por poner el acento de su supuesto estereotipo en las muchas contradicciones de una sociedad que a la cara respeta y por la espalda discrimina, o por cargar las tintas contra la implícita noción de ‘homosexual respetable y normalizado’ asociada al consumismo, la obsesión por la estética, y la discordancia complaciente y dócil de quien traga para ‘encajar’ en un orden discriminatorio nunca dispuesto a cuestionarse. Tres cuestiones, por cierto, no achacables en exclusiva al colectivo de homosexualidad masculina al que el artículo se refiere.

Sin embargo, Sánchez-Mellado prefiere cebarse con una poquísimo original colección de tópicos y generalizaciones que, por si podían dejar alguna duda de su mirada negativa de la homosexualidad, se encarga de reforzar con afirmaciones como “Dicen que te adoran, pero te usan como un complemento más. El bolso que no pueden llevar. Así te dejan, tirada”, “Ellos salen y tú entras [del armario], tienen pelotas”, “Ellos celebran su Orgullo. Y tú te comes el tuyo”, o “Estos ni comen ni dejan”. Además de que son expresiones sin ninguna gracia, en realidad, pensémoslo un segundo, ¿qué aportan? ¿Qué pretende la autora con ellas? ¿A qué pueden servir como argumentario? La única respuesta posible que se me ocurre es la mala fe, la homofobia pura y dura, presentada además como una ocurrencia mordaz y ‘buenrollista’. Ninguna de esas expresiones contribuye a diseccionar irónica y sanamente ningún estereotipo -como parece pretender la sección- sino a legitimar prejuicios discriminatorios y empobrecedores tristemente arraigados en el imaginario colectivo, más de lo que pueda parecerle a quien cree haber inventado la pólvora con la ingeniosísima figura literaria de una diabla que viste de Zara.

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Qué mariquita ni qué niño muerto

“Si volviera a nacer, volvería a ser maricón”. O lesbiana. En esto coincidimos todos, al menos todos los que seguimos vivos heroicamente en una sociedad heterosexista y homofóbica porque hemos conseguido salir indemnes con mejor o peor suerte de sus criminales políticas de propagación del VIH, de acoso y persecución institucional y social desde pequeños hasta mayores. Esto es el orgullo gay, no otra cosa. Orgullo de seguir vivos y haber sorteado todo un dispositivo de disuasión encaminado a reprimir, desviar, invertir, obstaculizar, penalizar, martirizar física y psicológicamente nuestra preferencia sexual.

En este 2009, año de la diversidad afectivo-sexual en la Educación, mi amiga Raquel Platero me ha rescatado la memoria de un artículo de Paco Vidarte, siempre tan grande, cuando hace además un año y medio que nos dejó. Un texto imprescindible.

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Una recomendación: ‘Lesbianas’, de Raquel Platero y otras autoras

La producción académica y de investigación en el campo del feminismo y los estudios de género está tomando caminos muy interesantes en los últimos años, y generando un continuo debate en el que se trenzan cuestiones en relación con los roles de género y la construcción social de la sexualidad, el poso del pensamiento feminista más tradicional y sus corrientes, los límites de la igualdad formal, la relación del machismo y otras formas de discriminación, los contrastes interculturales, la plasmación concreta de todo esto con la vida más terrenal y sus barreras cotidianas (discriminaciones salariales, precariedad, conciliación, etc.)…

Todo este debate viene liderado y generado por el trabajo y la investigación de muchas mujeres (y también, cada vez más hombres) que vierten en su reflexión teórica no sólo la carrera de fondo académico que llevan haciendo mucho tiempo, sino toda una experiencia vital a pie de activismo de calle, lo cual llena de viveza y de fluidez las diferentes opiniones y posicionamientos que van surgiendo. Uno de los nombres -y no es porque sea mi amiga, eh- que mejor riegan este cultivo feminista tan plural es el de Raquel Platero, quien aporta al debate una interesante mezcla de curtido análisis comparado de las políticas públicas de igualdad en el ámbito europeo, su experiencia docente en materia de intervención social y comunitaria, y un currículo activista de solera. Raquel Platero es la fundadora de la primera asociación LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) universitaria española, la RQTR (en su origen, Rosa Que Te quiero Rosa) de la Complutense, y entre su producción ensayística, además de artículos varios, cuenta con el imprescindible “Herramientas para combatir el ‘bullying’ homofóbico” (publicado por Talasa, en su primera edición subvencionado por el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid), una guía para llevar a las aulas el tratamiento de la diversidad afectivo-sexual con una perspectiva preventiva de las situaciones de acoso escolar.

Ahora Raquel Platero ha coordinado la edición de otra obra muy recomendable, que acabo de leer, ésta más directamente ubicada dentro de este nuevo mosaico teórico del feminismo, “Lesbianas. Discursos y representaciones” (editado por Melusina), un libro que recoge artículos y aportaciones de varias autoras, y que viene a ser un espejo en el que estas mujeres (que tienen en común su lesbianismo) comentan en primera persona y a conciencia el reflejo de las transformaciones vividas en los últimos en materia de libertades sexuales, y trazan un viaje coral a propósito del “qué se dice” de las lesbianas y lo que dicen ellas mismas.

Yo destacaría, especialmente, de entre el completo acopio de textos que reúne el volumen, los dos artículos de la propia Raquel Platero: uno primero en el que estudia detenidamente las Políticas de Igualdad del Estado bajo el epígrafe “¿Queremos las lesbianas ser mujeres?”, para plantear la invisibilidad bajo el concepto “mujeres” de la diversidad del mismo, en concreto en lo relacionado con las lesbianas; y el segundo, “Madres, folclóricas y masculinas”, una acertadísima disertación analítica del tratamiento del lesbianismo en los medios de comunicación –a caballo siempre entre el ostracismo silencioso, la caricatura estereotipada y la estigmatización-. Además, me resultan muy recomendables –y es, de verdad, muy difícil escoger- el retrato que hace Matilde Albarracín de los clandestinos círculos y códigos de lesbianas en la Barcelona de la posguerra y el franquismo, y, sobre todo, el artículo de la activista de referencia para tantas mujeres y personas LGTB Empar Pineda, que filtra por su historia militante personal toda la memoria de un movimiento reivindicativo que, aunque a muchos les guste creer, no ha nacido ayer: “Pequeña historia de los colectivos de lesbianas”.

En fin, que no dejo de recomendar este libro a quienes se interesen por la igualdad, el feminismo en su pluralidad, y la conquista transformadora de parcelas de libertad. Y de darle mi enhorabuena a Raquel Platero por haber tirado de un hilo necesario, que ha hecho pronunciarse a tantas voces imprescindibles para comprender quiénes son las lesbianas, y de dónde vienen. Y en realidad, quiénes somos, y de dónde venimos, todos y todas.

Y de regalo, esta fotito que nos hicimos unos amigos del Área de Libertades Sexuales de IU-CM con Raquel el día de la presentación del libro en Madrid, este diciembre pasado.

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Viva el cambio

Qué alegría, qué gran momento histórico: ha ganado Obama. Pero no es lo único que han votado los estadounidenses, por ejemplo en California: viva el cambio.

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IU hace falta

Alberto y Álvaro han tomado la iniciativa de plantear, en el artículo que sigue a estas líneas, una serie de reflexiones que otros compañeros de IU llevábamos tiempo dejando cocer en nuestra cabeza. Quienes participamos activamente en algún área de elaboración colectiva, o en movimientos sociales, sentimos, además del poso de frustración ante este proceso asambleario que cualquier otro u otra militante, la ausencia de espacio para la política en mitad del debate interno en el que está inmersa la organización. Por eso, no está demás recordar por qué y para qué estamos aquí y creemos en IU. A ver si además de no acabar tirándonos los tratos a la cabeza, la IX Asamblea sirve para volver a estar a la cabeza de la propuesta política, translando a la agenda pública ideas y soluciones que, por ejemplo, visibilicen que las mayorías son también sumas de minorías…

IU es útil y necesaria. Y bien lo sabemos lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, que hemos encontrado siempre en esta organización política una fiel compañera de viaje y un apoyo esencial en la justa lucha por nuestros derechos.

Izquierda Unida fue en el pasado y sigue siendo en nuestros días un eficaz altavoz de las demandas y reivindicaciones del movimiento LGTB. No en vano, fue la primera organización política en iniciar en las instituciones la batalla por la igualdad y fue pionera, también, en la creación de un grupo LGTB, organizado en su seno allá por 1994. El compromiso de IU con la lucha por la liberación sexual ha quedado demostrado y es, hoy por hoy, indiscutible.

En esta última etapa política se han logrado importantes conquistas en materia LGTB e IU ha desempeñado un papel protagonista al respecto. Logros sociales como el matrimonio entre personas del mismo sexo o la ley de identidad de género serían impensables sin el imprescindible trabajo de los colectivos LGTB, pero también sin el respaldo fundamental de los partidos progresistas y de izquierdas presentes en las instituciones, entre ellos Izquierda Unida.

IU ha trabajo siempre al lado de los colectivos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en la lucha por nuestra dignidad ciudadana, ha marchado incansablemente bajo los colores del arco iris en las sucesivas manifestaciones del Orgullo LGTB y ha abanderado con decisión la lucha por la igualdad y la diversidad en las instituciones.

Izquierda Unida impulsó en su día iniciativas en el Parlamento para modificar el Código Civil en materia de matrimonio, presentó un plan contra la discriminación de sexo y orientación sexual en el ámbito educativo, propuso medidas para conseguir la igualdad entre parejas de hecho y matrimonios y para incluir las operaciones de reasignación de sexo en el catálogo de prestaciones sanitarias, solicitó indemnizaciones para las personas represaliadas durante el franquismo por su orientación sexual…, y un largo etcétera. En estos últimos años IU ha reafirmado su compromiso con el colectivo LGTB y es hora de reconocer su decisiva aportación a nuestra causa.

La igualdad legal es ya prácticamente un hecho, sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer en la consecución de la igualdad social y real. En la actualidad se abren nuevos horizontes y nuevos retos se descubren para el movimiento LGTB. La intolerancia y la intransigencia persisten en nuestra sociedad y la aportación de una IU fuerte y sólida sigue siendo hoy imprescindible en la construcción de una sociedad diversa, tolerante y respetuosa con las distintas formas de amar.

En las últimas elecciones generales Izquierda Unida ha sufrido un importante revés electoral. Su representación parlamentaria ha disminuido considerablemente y se han manifestado notablemente los perversos efectos de una ley electoral injusta y antidemocrática. La lógica bipartidista del sistema político español ha significado para IU un importante descenso de nuestro apoyo social y electoral, pero no ha sido la única causa de esta debacle. Nuestros problemas organizativos y comunicativos también han contribuido a llegar a esta situación crítica para la izquierda alternativa, sin olvidar el ambiente de confrontación y deslealtad que lleva instalado en nuestra organización desde hace ya algún tiempo.

También, Izquierda Unida no ha logrado mantener y reforzar los lazos con los colectivos sociales a los que decimos representar. IU se ha convertido en muchos aspectos en un partido político al uso, que ha centrado su acción en el trabajo institucional olvidando, en no pocas ocasiones, el contacto con la gente y el trabajo a pie de calle. Un partido al uso donde se han reproducido las luchas personalistas que tanto detestamos y donde el debate se ha centrado durante demasiado tiempo en personas, cargos y corrientes o familias, en lugar de en ideas y en proyectos.

Muy probablemente esta sea la última oportunidad para IU. Llegado este momento debe imponerse en nuestra organización la sensatez, el coraje y la sinceridad para llevar a cabo la autocrítica, y también la unidad y la ilusión para recuperar nuestro futuro. Hemos cometido errores, pero ello no implica negar también nuestros aciertos. Ahora es momento de redefinir nuestro rumbo. La refundación de la izquierda se hace más necesaria que nunca y, para llevarla a cabo, necesitamos nuevas ideas y nuevas personas. En IU no sobra nadie, pero tampoco estamos todos. En IU falta mucha gente todavía. Esta refundación deberá pasar necesariamente por darle un nuevo rumbo a nuestra organización, pero sin olvidar nuestro pasado, la tradición de la izquierda alternativa y combativa que nos ha orientado en estos más de veinte años de historia.

En el próximo mes de noviembre Izquierda Unida celebrará su próxima Asamblea Federal, un conclave más que decisivo, que deberá comenzar la construcción de la nueva IU. Una IU abierta, amable, democrática e integradora, comprometida con la izquierda social y política de este país, que lleve la voz de la calle a las instituciones, pero sin olvidar su verdadero origen: las luchas de los movimientos sociales.

Los activistas LGTB que participamos en Izquierda Unida apostamos decididamente por su futuro. Estamos convencidos de que IU hace falta. El movimiento por la liberación sexual necesitará, una vez más, del respaldo y apoyo de IU para afrontar los nuevos retos del futuro. Algunos de ellos, ya puestos encima de la mesa, como la reforma de la ley de identidad de género, la defensa de la asignatura de Educación para la Ciudadanía (rechazando los recortes aceptados por el gobierno para satisfacer a las jerarquías eclesiásticas), la garantía de las indemnizaciones económicas prometidas por el ejecutivo a los represaliados por el franquismo o la aprobación de una ley contra la homofobia y la transfobia.

Ante una derecha rancia y recalcitrante y un PSOE que agacha la cabeza ante las presiones de los sectores más retrógrados y conservadores de nuestro país, es necesaria una fuerza política con un perfil claramente laico y de izquierdas, que reafirme su compromiso con la lucha de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales por la igualdad. Izquierda Unida sigue siendo hoy muy necesaria para nuestro colectivo y los activistas LGTB contribuiremos a su refundación.

Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales no tenemos dudas, IU tiene futuro.

Antonio Pulido Cubero (Coordinador del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Alberto Hidalgo Hermoso (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Borja Subirat Sánchez (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Curro García Corrales (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Santos Chiches Rojo (Miembro del Área de Libertades Sexuales de IU-CM)
Álvaro Villar Calvo (Coordinador del Área de Libertades Sexuales IU-La Rioja)

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CON LUNA, CONTRA LA TRANSFOBIA, CONTRA LA IMPUNIDAD

CONCENTRACIÓN
en recuerdo de Luna
CONTRA LA TRANSFOBIA Y LA IMPUNIDAD
Miércoles, 26 de marzo de 2008 ::: 18’30 horas
Frente a la embajada de Portugal, c/Pinar, 1 :::
aquí
(Esquina con Paseo de la Castellana) Metro Gregorio Marañón o Rubén Darío
Llamada de acción internacional de denuncia por el Asesinato de Luna

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Luna, nunca mais!

El 8 de junio de 2006, ante la Embajada portuguesa en Madrid, gritamos ‘Gisberta, nunca mais!’, la expresión de nuestra frontal repudia al asesinato transfóbico de una trabajadora sexual de Oporto, de nombre Gisberta; la expresión también de nuestra exigencia de justicia, de compromiso –en este caso al Estado portugués- de luchar contra la impunidad de hecho que estaba imponiéndose tras el crimen; de deseo de que no tuviera que morir nadie más en esas circunstancias y por el mismo odio para que se reconociese la dignidad e igualdad de las personas transexuales.

Casi dos años después, otra prostituta transexual ha sido asesinada en Portugal. Luna ejercía la prostitución en Lisboa, y se encontraba expuesta a determinadas circunstancias que la convertían en víctima potencial. Determinadas circunstancias que, tras el caso de Gisberta, no eran precisamente desconocidas para las autoridades portuguesas, quienes sin embargo no han brindado las garantías de protección requeridas y las oportunidades efectivas de una vida digna. Luna fue encontrada en un contenedor de escombros completamente desfigurada y con signos de evidentes torturas físicas y sexuales previas a su asesinato. Además, el retrato que del “suceso” han hecho los medios de comunicación la retrata magnificando de manera sensacionalista un “perfil marginal” de la víctima que parece explicar implícitamente y por sí mismo la motivación del asesinato.
Por eso, casi dos años después, es imposible no hacer nuestras las palabras del colectivo Panteras Rosas de Lisboa:

La identidad del género es un asunto que el Estado tarda en legalizar y ese atraso empeora las condiciones de vida y sobre vivencia de muchos trans. ¿Para cuándo las correcciones legales que posibiliten el real ejercicio de la ciudadanía por las personas transexuales y transgéneros?. ¿Para cuándo la legislación que ultrapase lo retrógrado y lo conservador de tantas y tantos políticos y que deje de imponer restricciones mezquinas? ¿Para cuándo una legislación que deje de alimentar la violencia psicológica cotidiana sobre estas personas? ¿Para cuándo una legislación que considere explícitamente como agravante la discriminación, el asedio y la violencia con base en la Transfóbia? ¿Para cuándo un compromiso serio para acabar con casos como el de Gisberta o el de Luna, personas asesinadas por el odio transfóbico? ¿Para cuándo más medios humanos y mejor formación cívica y técnica en las fuerzas policiales?

Por todo ello, os voy adelantando que estamos promoviendo una nueva concentración ante la embajada de Portugal en Madrid, para el próximo 26 de marzo, a media tarde. El lunes espero poder confirmar y concretar la convocatoria.

NO A LA TRANSFOBIA

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