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Madrid, 2 de mayo de 2017: ‘¡Mueran las caenas!’

A Cristina Cifuentes le viene este Dos de Mayo como anillo al dedo para celebrar algo más que la fiesta autonómica de Madrid. Nada como un buen sarao para trasmitir normalidad, para reivindicar la inercia por la que el mundo sigue girando y las cosas fluyen. Hoy, la presidenta se envuelve en la bandera roja con las siete estrellas blancas de la Osa Mayor y lanza el mensaje de que la tormenta de corrupción destapada por la ‘operación Lezo’ no impide que ella, como dicta el guión de la cortesía institucional y la tradición, monte en la Real Casa de Correos la misma gala de todos los años.

En sus casi dos años de gobierno, Cifuentes no ha escatimado esfuerzos para marcar distancias respecto a la era Aguirre y su apéndice Ignacio González. Las últimas semanas, sin embargo, nos han recordado que Cifuentes ya era diputada autonómica cuando el ‘Tamayazo’ (2003) y que de hecho lo llevaba siendo doce años, y que en su dilatada trayectoria política ha ocupado responsabilidades como la de portavoz del grupo popular en la Comisión parlamentaria de Vigilancia de las Contrataciones –en el Madrid de la Gürtel y la Púnica; dato este, por cierto, oculto en su perfil biográfico como diputada y en el de presidenta regional– o diversos cargos orgánicos directivos en el PP madrileño que presidía Aguirre. Pero sobre todo, las últimas semanas en que han aflorado detalles escandalosos sobre el saqueo del Canal de Isabel II han salpicado a la actual presidenta poniendo de relieve un aspecto que hasta ahora había pasado desapercibido –y también obviado en sus reseñas oficiales-: fue vocal del consejo de administración del Canal de Isabel II entre 2012 y 2014, fechas incluidas en las investigaciones judiciales del mandato de González. Mientras intentaban privatizarnos el agua para llevárselo crudo, Cristina Cifuentes también estaba ahí. Y no dijo ni mu. More…

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Todos los fuegos Aguirre

El Partido Popular no sabe a qué mano pasar la patata abrasada llamada Bárcenas. Los 22 millones de euros depositados a buen recaudo en Suiza por el ex tesorero del Partido Popular y pieza clave en las investigaciones de la trama ‘Gürtel’ podrían ser la punta del iceberg de un escándalo de financiación irregular cuyo alcance aún se desconoce, a juzgar por la escalada de declaraciones de antiguos dirigentes o cargos públicos del PP que dan fe de cómo Bárcenas hacía rular sobres con dietas y sobresueldos en dinero negro en Génova. Rajoy y Cospedal pretenden reducir el escándalo a la absoluta falta de honorabilidad del otrora apreciado contable y a un mal menor subsanable con una auditoría externa, pero, mientras, éste amenaza con tirar de la manta y dejar a la plana mayor del partido en pelotas. More…

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