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¿Sólo un problema de fundamentalismo religioso?

La violación sistemática de derechos humanos en países con regímenes identificados como fundamentalistas islámicos suele reducirse -en los ‘análisis’ de los medios de comunicación o las conversaciones de café- a un problema de integrismo religioso, que de alguna manera establece una brecha de civilización y tolerancia entre “el mundo islámico” y las sociedades occidentales, de raíz cristiana aunque fuertemente secularizadas. Lo he comprobado con el aberrante caso reciente de Arabia Saudí. Es evidente que en dichos países se tortura, persigue y asesina en nombre de la fe, en este caso islámica, como es evidente que la concepción oficial que predican de esa fe es un rosario (con perdón) dogmático de odios y exclusión. More…

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Empapados

Llevamos ya una semana desde que la bocanada de humo blanco saliese de la capilla Sixtina anunciando nuevo papa: dos semanas de exitosa campaña de comunicación desplegada por el Vaticano. ‘Habemus papam’, pero no un papa cualquiera, se apresuran a subrayar. El papa Francisco es, además del primero latinoamericano y jesuita de la Historia, un papa austero, un papa comprometido con los pobres, un papa que paga –religiosamente, y perdón por el chiste malo- su hospedaje en la Casa del Clero, un papa que se salta el protocolo. Un papa, sí, al que se recuerda por su silencio ante la dictadura militar argentina que se costó 30.000 personas desaparecidas hace treinta años –por otro lado, esa connivencia es la historia misma de la Iglesias católica en general respecto a la dictadura-;pero, oigan, un papa que usa el transporte público –y en Buenos Aires se mueve en el colectivo y el subte- y que es hincha futbolero del San Lorenzo de Almagro. More…

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República Bananera 1, Modelo social europeo 0

El pasado sábado, el diario El País publicaba en su sección Internacional dos interesantes noticias, maquetadas en la misma página en la edición impresa: la reforma del sistema financiero venezolano y la reforma de la Seguridad Social alemana.

En ambos casos, la presentación de las noticias refleja perfectamente la línea editorial del periódico: por un lado, al hablar de la nueva Ley de Instituciones Bancarias impulsada por el Gobierno de Chávez, se aprecia el evidente empeño de demonizar el proceso bolivariano y caricaturizarlo como un totalitarismo bananero. El uso del verbo “confiscar” en el titular delata esa agresividad del diario de Prisa, que acentúa las surrealistas referencias, ya en el cuerpo de la noticia, a la escasez de beneficios de los bancos que operan en Venezuela. Pobre Botín, pobre BBVA.

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Musa homófoba

En agosto, con la excusa de la ausencia de la pulsión informativa del resto del año y del ánimo ligero con que afrontamos las vacaciones, los periódicos se convierten en una suerte de ‘magazines’ donde la actualidad y sus noticias pasan a un segundo plano y lo que impera es el entretenimiento. Sin entrar a valorar profundamente una transformación que, al fin y al cabo, yo mismo como lector acato bajo el refugio de mi sombrilla, no parece muy procedente que ese cambio de tono sirva para hacer desembarcar la homofobia en las páginas de un periódico como El País, pretendidamente progresista y en muchas ocasiones comprometido con la conquista de derechos por parte del colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB).

Así ocurrió el pasado domingo, cuando en la columna ‘Estereotipas’ de la sección ‘Revista del Verano’, la articulista Luz Sánchez-Mellado tomó la voz de una ‘Musa Gay’ harta de serlo. Soy consciente de que se trata de un artículo con ánimo satírico e irónico, y de que la obsesión por lo políticamente correcto puede llegar a hacernos rehenes del poco sentido del humor y de la falta de autocrítica, pero por más que revisito el texto de Sánchez-Mellado, no dejo de subrayar la sensación que me invadió con la primera lectura: se trata de una exhibición de homofobia facilona y, si no fuese por aquello de que sólo ofende quien puede, bastante insultante.

La ‘Musa Gay’ con que Sánchez-Mellado pretende perfilar el retrato irónico de una joven y brillante profesional heterosexual rodeada de varones homosexuales de lo más ‘cool’, podría haber optado por poner el acento de su supuesto estereotipo en las muchas contradicciones de una sociedad que a la cara respeta y por la espalda discrimina, o por cargar las tintas contra la implícita noción de ‘homosexual respetable y normalizado’ asociada al consumismo, la obsesión por la estética, y la discordancia complaciente y dócil de quien traga para ‘encajar’ en un orden discriminatorio nunca dispuesto a cuestionarse. Tres cuestiones, por cierto, no achacables en exclusiva al colectivo de homosexualidad masculina al que el artículo se refiere.

Sin embargo, Sánchez-Mellado prefiere cebarse con una poquísimo original colección de tópicos y generalizaciones que, por si podían dejar alguna duda de su mirada negativa de la homosexualidad, se encarga de reforzar con afirmaciones como “Dicen que te adoran, pero te usan como un complemento más. El bolso que no pueden llevar. Así te dejan, tirada”, “Ellos salen y tú entras [del armario], tienen pelotas”, “Ellos celebran su Orgullo. Y tú te comes el tuyo”, o “Estos ni comen ni dejan”. Además de que son expresiones sin ninguna gracia, en realidad, pensémoslo un segundo, ¿qué aportan? ¿Qué pretende la autora con ellas? ¿A qué pueden servir como argumentario? La única respuesta posible que se me ocurre es la mala fe, la homofobia pura y dura, presentada además como una ocurrencia mordaz y ‘buenrollista’. Ninguna de esas expresiones contribuye a diseccionar irónica y sanamente ningún estereotipo -como parece pretender la sección- sino a legitimar prejuicios discriminatorios y empobrecedores tristemente arraigados en el imaginario colectivo, más de lo que pueda parecerle a quien cree haber inventado la pólvora con la ingeniosísima figura literaria de una diabla que viste de Zara.

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Tomás Gómez se enfada y no respira

Vaya por delante que el tratamiento informativo que hacen medios de comunicación como Telemadrid o Libertad Digital de cualquier cosa, incluido Tomás Gómez y su liderazgo (sic) del Partido Socialista de Madrid, me parece una tremenda manipulación. No es un prejuicio, es un hecho constatado: son medios que han cruzado la delgada línea que separa la parcialidad de la falta de rigor y deontología periodística. Soy consciente de que la objetividad no existe, ni falta que hace, y como persona que me considero de izquierdas, la subjetividad de un medio con línea editorial de derechas me levantará lógicas discrepancias. Pero no hablo de eso, sino de la agitación facilona a la que no le importa faltar a la verdad. En eso, los medios mencionados tienen un currículum verdaderamente portentoso.

Ahora bien: eso no puede justificar las malas formas ni el intento de desprestigio de profesionales cumpliendo con su trabajo. El secretario general del PSM hizo de su capa un sayo, y decidió que, como no le gusta cómo recogen su labor esos medios, era buena idea regañarles en una rueda de prensa. Ante preguntas incómodas, Gómez tiró por la calle de en medio y cargó la losa de las líneas editoriales sobre redactores que no es difícil -para quien conozca un poco el mundo del periodismo- que sean becarios que malviven por debajo del seiscientoseurismo. Al final, acabó ridiculizando (intentándolo, quiero decir) hasta a una periodista de El País.

Y sobre todo: es muy poco inteligente. Supongo que Gómez se quedaría la mar de a gusto con sus chascarrillos, pero no ha hecho más que alimentar el mosntruo que tanto critica. Y la imagen que da, al final, es la de alguien que maltrata a quien no le pasa la mano por el lomo; y, peor aún, la de quien echa todas las culpas de sus errores y falta de proyección al empedrao.

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Una joya cinematográfica de la II República

La historia del cine guarda uno de sus capítulos a mi juicio más interesantes en los primeros contactos entre la incipiente y primitiva industria cinematográfica y el periodisimo. A partir de los años 10 del pasado siglo, se comenzaron a generalizar géneros cinematográficos informativos, como los primeros documentales y, fundamentalmente, los noticiarios cinematográficos, al calor de importantes acontecimientos como las dos Guerras Mundiales y todo lo que pasó en el período intermedio, con la recuperación económica virtual que se topó contra el muro desplomado del ‘crack’ del 29, los intentos fallidos de un nuevo orden europeo y mundial en el seno de la frustrada Sociedad de Naciones, la revolución rusa, las crecientes tensiones entre las potencias y sus colonias que iban anunciando futuros procesos de descolonización, el auge de los fascismos, la respuesta de los frentes populares… Años de gran convulsión para cuyo estudio historiográfico se ha contado con fuentes desconocidas en etapas históricas previas: las audiovisuales.

Pero además, desde el punto de vista más cinematográfico, se trata como digo de un período de especial relevancia, por varios motivos. En primer lugar, la producción de noticiarios cinematográficos fue el rostro más evidente del paso de la atracción de barraca de feria a medio de comunicación, con lo que ello significa de creación de una industria (que produce, distribuye y exhibe en un proceso cada vez más estandarizado, más, valga la redundancia, eso, industrial) y de consolidación de un lenguaje determinado. Esta etapa es la de la exploración de nuevas fórmulas expresivas con inquietudes más allá de lo artístico: es la etapa en que se asientan los cimientos de lo que hoy tenemos asumido como narrativa periodística (cómo se construye ‘la historia’, el relato, de la noticia), y en que se forja el concepto contemporáneo de propaganda, tanto en su vertiente más corporativa e institucional como en la de agitación y persuasión política pura y dura. El cine informativo de aquellos años contribuyó además de manera decisiva a acuñar en el imaginario colectivo la idea de “opinión pública” y de antesala de lo que las nuevas tecnologías han terminado configurando como “aldea global”. Algo que me sorprende mucho de esta etapa de la historia del cine es que me parece, a los ojos de nuestros días, que el cine informativo era ya mucho más maduro y bueno que el cine de ficción, lo que me hace pensar que este último es un medio expresivo más genuino respecto al que se ha considerado su padre por excelencia (el teatro) que el primero, que tiene una relación evolutiva más natural respecto a la radio o la prensa misma.

Pero en fin, que no quiero ponerme estupendo, ni irme por las ramas (aunque este tema me apasiona). Todo esto me ha surcado hoy mis reflexiones mañaneras al leer en El País que se ha encontrado una película inédita y hasta ahora desconocida de los primeros hitos de la II República: hace tres meses, unas obras en la que fuera casa de un alcalde republicano de la localidad cordobesa de Priego, donde nació uno de los Presidentes de la II República, Niceto Alcalá-Zamora, han permitido descubrir esta auténtica joya. Al parecer, el propio Alcalá-Zamora pidió, tras el Golpe de Estado fascista que trajo la Guerra Civil, a su paisano alcalde Francisco Adame que guardara a buen recaudo algunos materiales y documentos que no quería que se perdiesen ni cayeran en manos de los rebeldes. Hoy, la cinta está ya digitalizada y bajo el control del Patronato Niceto Alcalá-Zamora y espero que podamos disfrutarla en breve.

La película se titula ‘El amanecer de una nueva era en España’, y en ella aparecen destacados personajes imprescindibles para el advenimiento de aquel régimen democrático, así como estampas que retratan la ilusión generada en la mayoría social con su llegada. Es además uno de los primeros noticiarios cinematográficos españoles hablados. Su valor para la historia de nuestro cine y para nuestra Historia en general es incalculable.

Así que agradezcamos al celo que puso Adame en su resguardo de la película, y a la casualidad que ha hecho que se encuentre esa lata tricolor con semejante joya dentro.

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Irán para despistados

Con tanto iranólogo sobrevenido como abunda estos días, y yo sin enterarme de lo que pasa allí. Estos días me leo todo lo que se publica, y busco información en prensa extranjera y sitios web. Y nada. Por más que lo intento, no consigo averiguar quiénes son los nuestros.

Estaba yo dándole vueltas a escribir algo sobre Irán, pero se me ha adelantado el estupendo Isaac Rosa, en su ‘Trabajar cansa’ de hoy en Público. Recomendablísimo.

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Millones blindados

Ahora que los EREs son el pan de cada día, y que la patronal de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y el gobernador del Banco de España se han confabulado para propagar el fantasma del despido libre, resulta curioso observar el otro lado de la moneda de la crisis: el de los despidos con indemnizaciones que no seré yo quien considere injustas, pero que, cuando menos, no estaría de más que se generalizasen a todos los trabajadores y trabajadoras de a pie, ¿no?
Así está cosa.

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Humilde cruce de acusaciones

Dice Benigno Blanco, presidente de esa especie de ‘bulo’ asociativo que actúa como lobby y laboratorios de ideas ultraconservadoras llamado Foro Español por la Familia:
Y digo yo, humildemente, desde mi consciente posición de mindundi-opinalo-todo en mi blog:
-Y tú, Benigno, eres un mezquino moral y políticamente.
Me ahorro razonamiento alguno en coherencia y sintonía con las declaraciones del propio Benigno.

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El encanto del color fucsia

En plena campaña electoral, el pasado marzo, paseaba por el centro de Madrid con unos amigos y, junto al Teatro Real, nos topamos con un mitin callejero de UPyD. No estaba Rosa Díez, pero sí Álvaro Pombo y Fernando Savater. Y, sobre todo, estaba un conocido al que hacía mucho que no veíamos. Como nos conocíamos de ambientes militantes muy diferentes al de UPyD, nuestra sorpresa fue mayúscula. Nos chocó ese ‘viraje’, y a él le incomodó visiblemente encontrarnos. Intercambiamos cuatro frases algo inconexas…

-Qué estupendo ese color tan fucsia -le comentó uno de mis amigos.

-Sí -contestó él -: es lo mejor que tiene el partido, el color.

Tal cual, no es broma. Esa fue su respuesta. Nos despedimos cordialmente, y ahí quedó la cosa.
Esta tarde, al leer una noticia sobre las preguntas registradas por Rosa Díez en el Congreso interesándose por las “patentes ilegalidades”, según ella, en el nombramiento de la directora del Centro de Investigaciones Sociológicas, y sin enterarme mucho más de qué iba la vaina, he tenido un puntito de esperanza. No sé si Rosa Díez tiene o no motivos para pensar que tal nombramiento ha sido ilegal, pero por un momento he querido creer que la ex eurodiputada del PSOE dedicaba su tiempo y su sueldo a algo más que al temazo por el que se ha hecho tanto hueco en los medios de comunicación ultraconservadores: el “todo es ETA” y su nacionalismo español recalcitrante.
Mi gozo en un pozo. En la página web de su partido, según he podido consultar, la inmensa -inmensísima- actividad parlamentaria y política de esta mujer sigue ocupada por estas cuestiones. ¿Alguien sabe qué opina Rosa Díez, que durante 8 años ha ocupado un escaño en el Parlamento europeo, de la subida de la semana laboral máxima a 65 horas? Por lo visto, nada.
¿Alguien sabe qué piensa esta diputada por Madrid del deterioro de servicios públicos en esta Comunidad Autonónoma, que últimamente está encontrando grandes respuestas de movilización social? Por lo visto, nada.
¿Alguien sabe qué política educativa defiende Rosa Díez más allá de su obsesión con la supuesta discriminación del castellano en comunidades con lenguas propias? Por lo visto, ninguna.
No me extraña que hasta sus militantes y voluntarios de campaña lo tengan así de claro: el color fucsia es lo mejor que tiene el partido. No sé si es poco… ¿pero, es suficiente?

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