Your browser (Internet Explorer 6) is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this and other websites. Learn how to update your browser.
X
Post

Antonio Machado o la palabra en el tiempo

Ni mármol duro y eterno,
ni música ni pintura,
sino palabra en el tiempo.
Estos versos de Antonio Machado conducen la figura y obra del poeta con paso certero y ávido de luz a lo largo de la noche de la historia, para devolvernos el poderoso eco de una conciencia necesaria hoy en día. Machado profetizó la heladora fractura entre una España nueva e ilustrada y su contrapeso anquilosado y oscurantista y, fue, finalmente, víctima como tantos cientos de miles de españoles y españolas de la sinrazón fascista. Si García Lorca encarna el exterminio a sangre fría con que los golpistas sembraron barrancos y cunetas desde el inicio del “levantamiento”, y el nombre de Miguel Hernández es sinónimo del sufrimiento hacinado en aquella inmensa cárcel en que se convirtió España entera, Antonio Machado es el poeta del exilio, el poeta de la Retirada española al Sur de Francia, un movimiento masivo de personas desplazadas de guerra y represaliadas políticas que primero fue goteo y ya desde finales de 1938 prácticamente avalancha.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Los instantes y la memoria

Tengo la inmensa suerte de haber sido admitido en un taller que, bajo el nombre ‘Después de… El Instante de la Memoria’, se celebra la semana que viene en el Museo Reina Sofía, y que me reunirá junto a otras catorce personas afortunadas, ante el propósito de reflexionar, elaborar, crear, debatir, dialogar y aprender, todo ello en torno a partir de la relación entre la narración de la memoria y la historia, y las redes entre identidad personal, familiar e imaginario colectivo, entre la represión, el trauma y la resistencia al olvido, explorando en documentos visuales, vivencias, recursos poéticos, etc.

El taller es una iniciativa encajada en todo un proyecto muy interesante impulsado por Virginia Villaplana, una artista y profesora universitaria valenciana, “El Instante de la Memoria”, que se completa con una interesante novela documental, una exposición de fotografías en la que se proyecta un documental (en la galería Off Limits) y un ciclo de cinefórums en el Reina Sofía. Este proyecto centra su atención en la tragedia de las fosas comunes del Cementerio de Valencia, en las que, entre el final de la guerra civil y 1945, fueron enterradas miles de personas víctimas de la represión franquista. Virginia Villaplana reivindica su memoria con una fuerta carga poética y bebiendo de un amplio abanico de fuentes históricas y recursos artísticos, que van de la investigación y documentación a la captura de testimonios, etc. Este empeño tiene, además, un valor añadido que trasciende a la necesaria recuperación de la memoria democrática y antifascista: lo que Virginia Villplana hace, a través y a partir de sureivindicación, es empujarnos a reflexionar sobre la materia misma de la memoria, sobre lo traumático de los olvidos impuestos, sobre las difíciles fronteras entre la historia, su narración y su huella en nuestras identidades personales, familiares y culturales…

He pasado parte de esta tarde buceando en el archivo fotográfico familiar, a la caza y captura de imágenes para un primer ejercicio que haremos en el taller. Esta inmersión en un pasado muy mío pero que incluso me precede (anterior a mi nacimiento) ha sido un intenso viaje, extraño y a la vez muy cercano y propio, acaso un aperitivo de lo que viviré la semana que viene.

Seguiré informando.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Vida Original Subtitulada

El domingo aproveché la tarde viendo ‘V.O.S. – Versión Original Subtitulada’, la última película de Cesc Gay. Ya, ya sé -me adelanto a los más puestos en las novedades de la cartelera- que no es ningún estreno recientísimo, pero había ido dejándola pasar y decidí cerrar el fin de semana saldando la deuda pendiente con mi afición al cine de este catalán que me tendió un espejo de ternura en ‘Krámpack’ y que me puso la sangre de pie con la sutileza de ‘En la ciudad’. Y, la verdad, si su último trabajo (‘Ficción’) me había dejado un poco frío, he de confesar que ‘V.O.S.’ me ha encantado.

La película reflexiona sobre cómo se cuenta una historia, pero ese ‘cómo’ -y he ahí la originalidad y potencialidad del film- no se reduce a la fórmula narrativa, a la estructura, al construir un discurso; Cesc Gay no se detiene en dar lecciones de narrativa cinematográfica ni de guión, sino que aborda la materia prima de la propia historia, aquello que nos mueve a contar algo y, yendo más allá de los ya manidos relatos sobre los conflictos entre la realidad y la ficción o los matices entre la comedia y el drama, nos regala un estudiado canto a la vida. Pero ojo: no me refiero a un despliegue de sensibilidad optimista ni de buenismo efectista. Es un canto a la vida en la medida en que ésta -aunque no sea necesariamente ‘bella’, con permiso de Roberto Benigni-, merece ser contada.

En ese complejo tablero se mueven cuatro personajes bajo la alargada sombra del mejor Woody Allen, en un microcosmos donde los pulsos a propósito del amor, la amistad, la soledad o la rutina de la pareja, ni se ganan ni se pierden, simplemente se transforman. Y es que pocas cosas puede haber tan materiales, tan físicas -y no sólo químicas- como los hilos con que movemos y nos mueven las relaciones humanas; de eso también nos habla ‘V.O.S.’. Y todo ello, en un escenario donde las cosas transcurren como la vida misma y a la vez como en el proceso de la escritura de un guión o de rodaje de una película, con esos mismos personajes saltando la barrera del espacio escénico y devorando decorados y equipo técnico con cada impulso y decisión que toman.

No quiero terminar sin destacar el trabajo de los cuatro intérpretes, pero muy especialmente de las dos actrices, Ágata Roca y Vicenta Ndongo. En una palabra, enormes.

‘V.O.S. – Versión Original Subtitulada’ (basada en una obra de teatro, para mí desconocida, de Carol López) no es tan original y novedosa como se pretende en lo formal, pero como historia sí me parece mucho más fuerte y poderosa de lo que muchas críticas que he leído han tenido en cuenta. Así pues, y siendo una humilde opinión personal, os recomiendo que no dejéis de verla. Que además es una comedia elegante y fresca, lo cual, tal como están las cosas, se agradece.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Palabras migrantes, palabras que nos transforman

Hace ya varios años (joder, acabo de hacer la cuenta, y son demasiados), cuando estaba en el instituto, me apunté al Taller de Literatura de la Universidad Popular de Rivas. Siempre me había interesado la lectura y la escritura, y mi padre -que había estado apuntado el año anterior- me animó a inscribirme. El Taller no me defraudó: los contenidos que nos enseñaron fueron irregulares, ciertamente, como el tránsito de profesorado. Pero me sirvió para tomar cierta constancia y compromiso con la escritura, y para aprender. Y eso no fue eso lo más importante: en el Taller, aquel Curro adolescente, pequeñajo, conoció a gente de su mismo municipio y de diferentes (y muy dispares) edades, con bagajes distintos, que buscaban también destinos y caminos diversos pero con motivaciones similares y con inquietudes no iguales, pero sí complementarias. Gente que me sacaba dos, cinco, diez, quince, veinte, treinta, y hasta cuarenta años, y más. Los cursos pasaron, y yo repetí hasta en dos ediciones más del Taller (creo recordar), hubo gente que vino y que fue. Y entre varios, coincidimos en el deseo de seguir viéndonos y compartiendo cosas, al margen del propio Taller. Así surgió Literactúa, una excusa para seguir desplegando y compartiendo inquietudes literarias y de todo tipo, y para meternos en cada jardín (…en el buen sentido).
El pasado septiembre, aprovechando la celebración del III Foro Social Mundial de las Migraciones en Rivas, decidimos participar de su programación cultural paralela con un proyecto ilusionante, divertido y emocionante: ‘Palabras migrantes’. El punto de partida fue una ‘gymkana’ cultural en el marco del mismo Foro, en la que sobre un mapamundi multicolor proponíamos a los transeúntes diferentes juegos, tanto de conocimientos de literatura (personajes, autores y escenarios de obras relacionadas con la temática viajera y/o migrante) como de expresión y creación literaria, sin duda las más interesantes: escribir una postal o un mensaje en la arena… A partir de esas creaciones que nos dejaron los foreros (de todo el mundo) y vecinos de Rivas, durante estos meses hemos seguido viajando, hemos seguido creando: primero, textos propios a partir de postales escritas por los participantes escogidas al azar, con los que montamos un modesto pero precioso librito. Y, con las fotografías de los mensajes en la arena, editamos un vídeo incorporando una pieza musical viajera por excelencia (‘El Puerto’, de la ‘Suit Iberia’ de Albéniz) y un poema de Borges que reflexiona sobre el continuo devenir en un laberinto que es la vida. Todo ello, junto a las postales originales escritas mostradas en exposición, lo compartimos el pasado jueves en el acto del Día del Libro del que ya he hablado aquí.
Aquí os dejo, primero el vídeo que montamos:
Y aquí os dejo la postal que me tocó y el texto que creé a propósito de ella:


La Humanidad

“Somos una decisión deambulante”, me dijiste como poseído por una inspiración reveladora, “un torpe transitar sobre nosotros mismos, un premeditado desandarnos sin saber por qué”. Estuve de acuerdo.

Más tarde, durante muchos meses, me repetía tus palabras para acortar la distancia cada noche, como un aliento que reconciliaba el mundo y mi camino. Tú y yo: un mismo viaje, aun desde distintas latitudes. “Somos lo que recorremos”. No podía estar más de acuerdo.

Te escribí postales en el reverso de las carreteras, rutas, señales cruzadas, largas avenidas o callejones sin salida que fotografiaba a mi paso. No sé si te llegaron al buzón, al alma o la nostalgia, pero seguí viajando hasta que, a mi regreso, no te encontré en ninguna esquina fumando reflexiones peregrinas. Y supe que nunca habías hablado de nosotros, de ti y de mi, de nuestro viaje. Y supe que te referías pomposamente a esa cosa inmensa llamada Humanidad. Y que no me recordabas. Aun siendo pleno verano, sentí tanto frío que apenas me importó que aquella línea de bajo coste me hubiera perdido las maletas.

Ahora, viajo sin equipaje, me fío más del suelo del camino que de la Humanidad, y sé que también podemos ser lo que no recorremos.

…Ahora, el viaje de Literactúa sigue… Y ya os iré contando, porque tiene interesantísimas paradas previstas.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Sesenta años

“Podrías hacerte un blog, papá, ahora que ya no trabajas, y tienes tiempo, con lo que te gusta hacer de tertuliano”, le dije hace tiempo, y el tío -el padre, vamos, el mío- no sabía de qué le estaba hablando. Le ayudé a encontrar la caña, y él, aprendió a pescar, y a bucear, y a moverse como pez en el agua en la bloggocosa. Hoy, Rafa, el kalibeño de Rivas, y a la sazón, proveedor del 50% de mis genes, cumple sesenta años que le traen la ansiada jubilación oficialísima. Y aquí, servidor, una quinta parte de su prole, no puede evitar emocionarse al ver cómo aquella proposición indecente que le chivó Freia por un mensajito privado del facebook se ha hecho realidad: los amigos y amigas que mi progenitor tiene en la bloggosfera se han confabulado para desearle unos felices sesenta y una jubilación en paz y en red.

Felicidades, papá. Y felicidades, por supuesto, a esa santa que te aguanta hace ya varias décadas, que ha cumplido sesenta años también quince días ha, y que, qué voy a contarle a nadie, se ha ganado con creces compartir estos años dorados al sol de la Kabila terrenal junto al ya jubileta con todas las letras.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Al hilo del año nuevo…

Para despedir este año 2008 y desearos un muy feliz 2009, os dejo este poema de Benedetti que siempre me ha encantado:

Ovillos

Mientras devano la memoria
forma un ovillo la nostalgia

si la nostalgia desovillo
se irá ovillando la esperanza

siempre es el mismo hilo

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Matt González for Vicepresident

Al cuerno con Obama y McCain, al diablo con Biden y con Palin, si fuese estadounidense votaría al candidato independiente de izquierdas Ralph Nader, porque, a parte de sentirme políticamente más afín a su trayectoria y a sus propuestas, tiene en su tándem electoral como vicepresidente a Matt González un abogado que hizo historia al convertirse en el primer candidato del Partido Verde en entrar a la Junta Municipal de San Francisco -ciudad en la que luchó por la Alcaldía- y que ha vuelto a hacerla al ser el primer candidato hispano en una fórmula presidencial. Pero es que además, y perdónenme la licencia de frivolidad en este lluvioso día otoñal, González, que es -como Nader- amigo mío en el Facebook-, tiene un atractivo especial. Vamos, que es bien parecido. Vamos, que como dirían mi abuela o mi amigo Kike, está jamón pa un tropezón.
¿…O no?

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Fernanda y yo

En junio, a propósito del Homenaje que hizo el Ayuntamiento de Rivas a personas ex presas del franquismo, ya hablé de mi encuentro en aquella comida con ella. Hoy ha venido a verme a la Oficina y a recordarme que me debe una empanada. Y yo me he acordado de que guardaba por aquí una foto de aquel momento tan emotivo en que nos encontramos. Y aquí la traigo. Fernanda, qué grande eres.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Días que hay en mí

Algunos días me siento
como un domingo
y da igual que estemos a lunes, martes
o jueves:
me siento como un domingo
y atardezco
más despacio que nunca
y alongo mis horas sobre una baranda
desde la que busco con la vista y el olfato
un sol frío de enero,
una lluvia de abril
o una piscina recién abierta en junio
o a punto de cerrar en septiembre.
Libre y apresado,
lagartija coja,
recorro una inmensa grieta,
y da igual que sea miércoles o sábado,
porque yo soy aproximadamente
un vermú a mediodía
y una sobremesa adormecida
y un examen por estudiar
y una llamada perdida
y una esquela inesperada
y una vida por delante.
Por el contrario,
algunos domingos no sé quién soy
y ni siquiera
me siento.
Entonces, simplemente,
me dejo llevar.
Y durante unas horas,
todo parece más fácil.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Terminal

Desde que los aviones sobrevolaban sus pensamientos, la existencia le había cambiado totalmente. Habitar aquel pisito cercano al aeropuerto se había convertido en vivir bajo el yugo del molesto sonido de los vuelos nacionales e internacionales, por no hablar del tedioso puente aéreo. Pero él no se quejaba: era el modo de vida que había escogido.

Había amoldado su sueño a las circunstancias, repartiéndolo a lo largo del día en las breves franjas horarias en las que, previa observación, había confirmado que el tráfico aéreo era más reducido. Y así deambulaba, medio dormido, medio despierto, como una peonza sobre un suelo al que llegaban las vibraciones de la pista de aterrizaje. Pero él no se quejaba: era el modo de vida que había escogido.

Y más que un modo de vida, podía haber pasado a los ojos de cualquiera como una cárcel en que la línea de la libertad estaba marcada por un silencio de nunca más de diez minutos. Pero él no se quejaba, no: prefería pasarse el día sentado, imaginando, recreando, inventando despedidas ajenas. Tratando de olvidar que ya no tenía de quién despedirse.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo