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Un millón de gracias

La extraña amalgama de sensaciones que vengo experimentando estos días me lleva del cabreo a la melancolía, de la melancolía a la resignación, de la resignación a la desgana, y de la desgana a la ilusión en un ‘chute’ francamente agotador. Mucho se ha dicho desde el domingo de los resultados electorales, y muchas lecturas y relecturas se están haciendo de los datos concretos de una organización política, Izquierda Unida, la mía, que ha perdido trescientos mil votos y que tiene que contentarse (sic) con dos escaños, que le salen al módico precio de casi medio millón de votos cada uno.

En mis conversaciones con compañeros y compañeras, y con la familia, así como en las diferentes interpretaciones que ojeo por I Love IU, se cruzan impresiones muy interesantes que aportan diferentes perspectivas necesarias y constructivas. Hay otras interpretaciones, que de constructivas no tienen nada. Pero no voy a referirme, ahora mismo, ni a unas ni a otras.

Tampoco quiero referirme, que está ya muy dicho y redicho, al clima bipartidista, a la deslealtad con que el PSOE nos ha tratado en la campaña, o a la injustísima Ley Electoral. Ni voy a dar guerra con el giro a la derecha que ZP ha decidido emprender, ya confirmado con su llamada a los nacionalismos conservadores para asegurarse la investidura.

Ahora, y en la línea de lo que decía mi amigo Sergio en su blog, quiero acordarme del casi millón de personas que han votado a Izquierda Unida.

Hay en el Estado español un millón de personas que no se han dejado cambiar el juego, y que han sabido que -como ha quedado demostrado en Sevilla, Valencia o Madrid- que con su voto la izquierda, IU, ha estado a punto de obtener un diputado más arrebatándoselo al PP.

Y lo más importante: hay un millón de personas que han votado para que el salario mínimo supere los 1.000 euros. Y para que el Estado no expenda cheques asistencialistas que cada cual gaste en el salvaje mercado, sino para que haya servicios públicos de calidad. Y para forzar un gobierno en el que su Presidente se sonrojase por no haber pronunciado ni una vez la palabra “pública” al hablar de Educación (como hizo ZP en su segundo debate con Rajoy). Un millón de personas que han votado para que las mujeres decidan libremente sobre su cuerpo y su maternidad de manera efectiva y sin tutelas, sino con una Ley de Plazos y dentro de la red sanitaria pública. Un millón de personas que han votado para renegociar los Acuerdos con el Vaticano en términos de avanzar hacia la laicidad. Un millón de personas que no quieren que la edad de jubilación se retrase y que apuestan por trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Un millón de personas que quieren que haya una Ley Integral Contra la Homofobia y la Transfobia. Un millón de personas que exige un calendario concreto de cierre de las centrales nucleares. Y un millón de etcéteras…

…Un millón de personas que saben que la mejor manera de parar a la derecha no es sólo “contenerla”, y que eso de poco sirve si no se llena de contenido desde la izquierda…

Ahora IU, haga lo que haga, tiene que hacerlo mirándose en ese espejo de un millón de votantes. Se inicia ahora un proceso que puede que sea, internamente, doloroso. Pero estamos también en un punto de no retorno. Echemos toda la carne en el asador y no nos pongamos zancadillas. Desde este blog y desde mi militancia diaria, contribuiré de manera sana, honesta y constructiva al debate que tenemos por delante. Creo que ésa es la mejor manera que tenemos de sumar… y de darle las gracias a ese millón de personas que querían Más Izquierda.

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