Your browser (Internet Explorer 6) is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this and other websites. Learn how to update your browser.
X
Post

La sonrisa de Trinidad Jiménez

Hay sonrisas ciertamente inquietantes. Que se lo pregunten a La Gioconda de Leonardo Da Vinci, a cuyos pies se amontonan (cristal blindado mediante) más de seis millones de turistas al año en el Louvre de París. La de Trinidad Jiménez, por su parte, siempre me ha parecido que no dejaba de tener su aquél de inquietud. No tiene esa huella de espejismo, ese enigma encriptado, de la obra renacentista; es, en el mejor de los sentidos, una sonrisa de lo más normal. Una sonrisa desinhibida, envolvente, que actúa como la mejor tarjeta de presentación para un personaje que cae bien. Y, sin embargo, hay un halo de inquietud cosido a esa sonrisa de la Ministra de Asuntos Exteriores.

More…

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Musa homófoba

En agosto, con la excusa de la ausencia de la pulsión informativa del resto del año y del ánimo ligero con que afrontamos las vacaciones, los periódicos se convierten en una suerte de ‘magazines’ donde la actualidad y sus noticias pasan a un segundo plano y lo que impera es el entretenimiento. Sin entrar a valorar profundamente una transformación que, al fin y al cabo, yo mismo como lector acato bajo el refugio de mi sombrilla, no parece muy procedente que ese cambio de tono sirva para hacer desembarcar la homofobia en las páginas de un periódico como El País, pretendidamente progresista y en muchas ocasiones comprometido con la conquista de derechos por parte del colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB).

Así ocurrió el pasado domingo, cuando en la columna ‘Estereotipas’ de la sección ‘Revista del Verano’, la articulista Luz Sánchez-Mellado tomó la voz de una ‘Musa Gay’ harta de serlo. Soy consciente de que se trata de un artículo con ánimo satírico e irónico, y de que la obsesión por lo políticamente correcto puede llegar a hacernos rehenes del poco sentido del humor y de la falta de autocrítica, pero por más que revisito el texto de Sánchez-Mellado, no dejo de subrayar la sensación que me invadió con la primera lectura: se trata de una exhibición de homofobia facilona y, si no fuese por aquello de que sólo ofende quien puede, bastante insultante.

La ‘Musa Gay’ con que Sánchez-Mellado pretende perfilar el retrato irónico de una joven y brillante profesional heterosexual rodeada de varones homosexuales de lo más ‘cool’, podría haber optado por poner el acento de su supuesto estereotipo en las muchas contradicciones de una sociedad que a la cara respeta y por la espalda discrimina, o por cargar las tintas contra la implícita noción de ‘homosexual respetable y normalizado’ asociada al consumismo, la obsesión por la estética, y la discordancia complaciente y dócil de quien traga para ‘encajar’ en un orden discriminatorio nunca dispuesto a cuestionarse. Tres cuestiones, por cierto, no achacables en exclusiva al colectivo de homosexualidad masculina al que el artículo se refiere.

Sin embargo, Sánchez-Mellado prefiere cebarse con una poquísimo original colección de tópicos y generalizaciones que, por si podían dejar alguna duda de su mirada negativa de la homosexualidad, se encarga de reforzar con afirmaciones como “Dicen que te adoran, pero te usan como un complemento más. El bolso que no pueden llevar. Así te dejan, tirada”, “Ellos salen y tú entras [del armario], tienen pelotas”, “Ellos celebran su Orgullo. Y tú te comes el tuyo”, o “Estos ni comen ni dejan”. Además de que son expresiones sin ninguna gracia, en realidad, pensémoslo un segundo, ¿qué aportan? ¿Qué pretende la autora con ellas? ¿A qué pueden servir como argumentario? La única respuesta posible que se me ocurre es la mala fe, la homofobia pura y dura, presentada además como una ocurrencia mordaz y ‘buenrollista’. Ninguna de esas expresiones contribuye a diseccionar irónica y sanamente ningún estereotipo -como parece pretender la sección- sino a legitimar prejuicios discriminatorios y empobrecedores tristemente arraigados en el imaginario colectivo, más de lo que pueda parecerle a quien cree haber inventado la pólvora con la ingeniosísima figura literaria de una diabla que viste de Zara.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Los instantes y la memoria

Tengo la inmensa suerte de haber sido admitido en un taller que, bajo el nombre ‘Después de… El Instante de la Memoria’, se celebra la semana que viene en el Museo Reina Sofía, y que me reunirá junto a otras catorce personas afortunadas, ante el propósito de reflexionar, elaborar, crear, debatir, dialogar y aprender, todo ello en torno a partir de la relación entre la narración de la memoria y la historia, y las redes entre identidad personal, familiar e imaginario colectivo, entre la represión, el trauma y la resistencia al olvido, explorando en documentos visuales, vivencias, recursos poéticos, etc.

El taller es una iniciativa encajada en todo un proyecto muy interesante impulsado por Virginia Villaplana, una artista y profesora universitaria valenciana, “El Instante de la Memoria”, que se completa con una interesante novela documental, una exposición de fotografías en la que se proyecta un documental (en la galería Off Limits) y un ciclo de cinefórums en el Reina Sofía. Este proyecto centra su atención en la tragedia de las fosas comunes del Cementerio de Valencia, en las que, entre el final de la guerra civil y 1945, fueron enterradas miles de personas víctimas de la represión franquista. Virginia Villaplana reivindica su memoria con una fuerta carga poética y bebiendo de un amplio abanico de fuentes históricas y recursos artísticos, que van de la investigación y documentación a la captura de testimonios, etc. Este empeño tiene, además, un valor añadido que trasciende a la necesaria recuperación de la memoria democrática y antifascista: lo que Virginia Villplana hace, a través y a partir de sureivindicación, es empujarnos a reflexionar sobre la materia misma de la memoria, sobre lo traumático de los olvidos impuestos, sobre las difíciles fronteras entre la historia, su narración y su huella en nuestras identidades personales, familiares y culturales…

He pasado parte de esta tarde buceando en el archivo fotográfico familiar, a la caza y captura de imágenes para un primer ejercicio que haremos en el taller. Esta inmersión en un pasado muy mío pero que incluso me precede (anterior a mi nacimiento) ha sido un intenso viaje, extraño y a la vez muy cercano y propio, acaso un aperitivo de lo que viviré la semana que viene.

Seguiré informando.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Liquidez

Parece que la gente del PP le ha cogido el gusto a eso de llamar ‘hijo de puta’ al personal, ya que después de Esperanza Aguirre y su resbalón a micrófono abierto, un concejal del PP de Torrejón ha dedicado tal expresión al edil de IU en este municipio. No quería hablar de las menciones a la madre de nadie que hacen estos peperos, sino referirme precisamente al tema de fondo en el que se produjo el segundo insulto, la polémica que este último mes va bailando en los medios de comunicación sobre el empadronamiento de inmigrantes en situación irregular. Y es que sobre ello, y sin necesidad de emparentar a la madre de nadie con el oficio más antiguo del mundo, se han dicho muchas, muchas, muchas barbaridades. El Portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, soltó hace dos semanas la siguiente perla:

“Hay un grupo de inmigrantes que no deberían estar en España, y [lo de Vic] no es un problema de xenofobia, sino básicamente de liquidez”.

Pues Hernando, lo siento, te equivocas. Lo que hay en España es una cantidad sobradísima de políticos que dicen tonterías: así de claro. He ahí el verdadero problema de liquidez.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Las cuotas de la Academia

Recibí la noticia de la elección de Soledad Puértolas como nueva académica de la lengua con alegría y sincera congratulación (qué cursi palabro ése), ya que me parece una muy notable escritora de la literatura española contemporánea. Me gusta especialmente su faceta de cuentista (que he seguido como lector más que la de novelista), un género narrativo que siempre parece “menor” a los ojos de crítica y público a pesar de tener tan importante tradición en habla hispana. A mi simpatía por el reconocimiento que este nombramiento significa para Puértolas, sumé la certeza de que, precisamente por cómo escribe, por la relación que en su literatura tiene con el lenguaje, por la inmensa humanidad y cercanía de sus historias, esta escritora será una académica capaz de hacer entrar en tan vetusta institución aire fresco. Y no lo voy a negar, porque no me da la gana: el hecho de que sea mujer también alimentá mi alegría ante la noticia. Y no porque ser mujer sea algo valioso en sí mismo, sino porque una institución que pretende dar forma y norma al reflejo que el habla del común de mortales proyecta, debe sumar a las mejores personas, las más capaces, independientemente de su sexo, y que el mosaico final sea además lo más representativo posible, desde esa capacitación, de la comunidad hablante.

Cada vez que una mujer entra en la Real Academia Española, las voces oficiales de esta entidad no tardan en subrayar que su elección se debe exclusivamente a sus cualidades y no a ninguna política en pro de la paridad porque, como ha asegurado Víctor García de la Concha, “elegir a alguien por cuotas no sería coherente”. Perfecto. Esto de ponerse la venda antes de tener herida alguna es bastante elocuente de lo que en realidad hay detrás de afirmaciones como la de García de la Concha y de tradiciones como la de la Academia. Pensemos por un momento: ¿quiere decir García de la Concha que sólo hay cinco mujeres con méritos suficientes para estar sentadas en sus sillones? ¿Quiere decir, de verdad, que sus colegas masculinos -inmensa mayoría- no han sido jamás privilegiados en su vida, incluida su trayectoria como honrosísimos filólogos, lingüistas, escritores, periodistas, investigadores, etc., por el mero hecho de ser hombres y no mujeres? Evidentemente el género masculino en general no es culpable (no lo somos) del machismo acumulado por la historia, pero sí hemos de ser conscientes del mismo y corresponsables en el compromiso de superarlo. El hecho de que en la Academía sólo haya cinco mujeres es, quiera o no García de la Concha, ejemplo de esa discriminación estructural y de la connivencia de la propia institución, por acción y omisión, con ella.

Así pues, y aquí sí coincido con las fuentes académicas oficiales, saludo el ingreso de Puértolas en la RAE porque con ella “se reconoce sus méritos y el trabajo que ha realizado por encima de cuotas”. En concreto, por encima de la cuota muy mayoritariamente (casi exclusivamente) masculina que ha aplicado la Academia a lo largo de su Historia.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Un inmenso abrazo a Aminetu desde Rivas

Ayer, el auditorio municipal Pilar Bardem de Rivas Vaciamadrid acogió un emotivo acto de homenaje y solidaridad con Aminetu Haidar, la activista saharaui pro derechos humanos que lleva dos semanas en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, en un secuestro encubierto por parte del Gobierno español, después de que las autoridades marroquíes no la permitiesen regresar a su casa, con su familia, en el Sahara ocupado por el reino tiránico alauí. La historia de Aminetu ha vuelto a poner un rostro en primera línea para la vergonzosa travesía en el desierto, y nunca mejor dicho, del pueblo saharaui, a quien España dejó en la estacada hace más de 30 años. Con ella y con el Sahara entero estuvieron ayer muchas personas (calculo, que a lo largo de las seis horas del evento, por las más de mil localidades del Pilar Bardem pasaron cerca de dos millares de asistentes), vibrando con la música y la palabra comprometidas de una gran variedad de artistas, desde Macaco a Bebe, pasando por Amaral, Pedro Almódovar, Juan Diego, Juan Diego Botto, Kiko Veneno, Pilar Bardem, Muchachito Bombo Infierno, Miguel Ríos, Paca Gabaldón, Gonzalo de Castro o Carmen París, etc.

Uno de los momentos más duros, ilustrativos y tristemente irónicos del concierto fue la lectura de un discurso leído en 1976 por un joven líder político español, el entonces ‘sólo’ Secretario General del PSOE Felipe González, en los campamentos de refugiados saharauis, en el que remarcaba el compromiso de su partido por la justicia y la dignidad del pueblo saharaui, y su palabra de acompañarlo en su lucha hasta la victoria. Podéis leerlo aquí. Qué sinvergüenza.

Más allá de la justísima causa saharaui, que creo que ha de volver a ponerse sobre la agenda política en destacado relieve y a ello ha contribuido esta valiente mujer, el caso de Aminetu Haidar es una sangrante agresión a los derechos humanos, y esperemos, como dijo Saramago en su preciosa carta, como recordaron ayer Almodóvar y otros y otras tantas de quienes tomaron la palabra, que no haga falta que se apague su vida, porque personas como ella son las imprescindibles que escribía Bertolt Brecht.

No entiendo esta especie de torbellino diplomático en que anda metido el Gobierno español, reuniéndose con ella, ofreciéndole opciones varias para poder deshacer el lío que el propio Moratinos ha montado. Basta de negociar con Aminetu, señores y señoras del Gobierno: miren hacia el otro lado, a ese país cuyo déspota rey ejerce una dictadura con mano de hierro (le basta una mano, con la otra se saluda fraternalmente con el nuestro), y negocien y presionen a ese Reino al que hace más de tres décadas dejamos ocupar una tierra que no era nuestra ni suya. Las limitaciones del pragmatismo pueden aflorar cuando de verdad se hacen las cosas coherente y comprometidamente; cuando lo que guían los actos, en este caso diplomáticos y humanitarios, es la desidia, la torpeza y el no querer mojarse, sencillamente, la ‘realpolitik’ es una excusa. Y si esa excusa acaba cobrándose la vida de Aminetu Haidar, entonces, Marruecos será el culpable, desde luego, pero sobre España caerá también peso de la conciencia del verdugo, si es que por los entresijos de La Moncloa y el Ministerio de Asuntos Exteriores no se ha perdido en estos más de treinta años, la conciencia de nuestra deuda histórica de justicia con el Sahara.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Sí al Centro Joven de Salud de Rivas

En medio de la mayor crisis política que sufre la Comunidad de Madrid, como la evidente prolongación y derivación institucional de la crisis económica y del modelo de desarrollo especulativo y corruptible que ha regido en los últimos años, especialmente en nuestra región, la maquinaria desmanteladora de servicios públicos del Gobierno regional no ha quedado paralizada. Muy al contrario, como obedecen a un mismo todo, las agresiones contra, por ejemplo, la Sanidad pública se mantienen “al paso alegre de la paz”, y una de las cruces que el Señor Güemes marca cuando no está redactando estupideces, parece haber caído sobre el Centro Joven de Salud de Rivas Vaciamadrid. El colmo de los colmos de esta política antisocial es que no sólo no se extienden, amplían, potencian y mejoran los servicios públicos con nuevos recursos, sino que se recortan y fulminan los que ya existen.

Este Centro Joven de Salud es un recurso pionero en la región, y aún diría que en el resto del Estado, que durante casi dos años ha atendido unas 3.700 consultas y realizado actividades comunitarias para más de 4.500 jóvenes de entre 12 y 25 años en materia de asistencia y prevención en salud sexual y reproductiva, drogodependencias, hábitos saludables, nutrición, etc. El Centro está ubicado en las dependencias de la Casa de la Juventud del Parque Asturias, uno de los espacios de la red de centros juveniles de Rivas, con lo que además se encuentra en un entorno muy cercano para los y las jóvenes, y su cobertura no abarca sólo Rivas, sino todo el área 1 Sanitaria de la Comunidad de Madrid (23 municipios, y 3 distritos de Madrid ciudad). Desde el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, con Alcaldía de IU y cogobernado con el PSOE, se empezó en septiembre una campaña de recogida de firmas para evitar el cierre, y la semana pasada, el Pleno Municipal se pronunció contrario a su clausura.

Pero el tiempo corre, y el 31 de diciembre está a la vuelta de la esquina. Es entonces cuando se agota el compromiso de la Comunidad de Madrid por mantenerlo abierto, y hasta el momento, se ha pasado de la incertidumbre sobre si lo renovarían a la cada vez más certera y contrastada decisión regional de echarle el cierre. Así que toda voz, acción o protesta es poca… Por eso, desde Jóvenes de IU Rivas hemos empezado una pequeña campaña informativa, con reparto de trípticos reivindicativos, y con una página en Facebook que cuenta ya con más de 300 miembros. Mañana viernes la diputada Reyes Montiel, portavoz de IU en la Comisión de Juventud de la Asamblea de Madrid, preguntará al Gobierno de Esperanza Aguirre sobre sus verdaderas intenciones. Y el sábado, precisamente Reyes Montiel y el concejal de Juventud Pedro Del Cura nos acompañarán en un reparto de esos trípticos en el mercadillo a partir de las 12 horas.

Esperemos que estos pasos de movilización terminen confluyendo en una respuesta más amplia y mayoritaria para que toda la ciudadanía de Rivas le recuerde a Esperanza Aguirre que su capricho privatizador perjudica seriamente nuestra salud.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

Vida Original Subtitulada

El domingo aproveché la tarde viendo ‘V.O.S. – Versión Original Subtitulada’, la última película de Cesc Gay. Ya, ya sé -me adelanto a los más puestos en las novedades de la cartelera- que no es ningún estreno recientísimo, pero había ido dejándola pasar y decidí cerrar el fin de semana saldando la deuda pendiente con mi afición al cine de este catalán que me tendió un espejo de ternura en ‘Krámpack’ y que me puso la sangre de pie con la sutileza de ‘En la ciudad’. Y, la verdad, si su último trabajo (‘Ficción’) me había dejado un poco frío, he de confesar que ‘V.O.S.’ me ha encantado.

La película reflexiona sobre cómo se cuenta una historia, pero ese ‘cómo’ -y he ahí la originalidad y potencialidad del film- no se reduce a la fórmula narrativa, a la estructura, al construir un discurso; Cesc Gay no se detiene en dar lecciones de narrativa cinematográfica ni de guión, sino que aborda la materia prima de la propia historia, aquello que nos mueve a contar algo y, yendo más allá de los ya manidos relatos sobre los conflictos entre la realidad y la ficción o los matices entre la comedia y el drama, nos regala un estudiado canto a la vida. Pero ojo: no me refiero a un despliegue de sensibilidad optimista ni de buenismo efectista. Es un canto a la vida en la medida en que ésta -aunque no sea necesariamente ‘bella’, con permiso de Roberto Benigni-, merece ser contada.

En ese complejo tablero se mueven cuatro personajes bajo la alargada sombra del mejor Woody Allen, en un microcosmos donde los pulsos a propósito del amor, la amistad, la soledad o la rutina de la pareja, ni se ganan ni se pierden, simplemente se transforman. Y es que pocas cosas puede haber tan materiales, tan físicas -y no sólo químicas- como los hilos con que movemos y nos mueven las relaciones humanas; de eso también nos habla ‘V.O.S.’. Y todo ello, en un escenario donde las cosas transcurren como la vida misma y a la vez como en el proceso de la escritura de un guión o de rodaje de una película, con esos mismos personajes saltando la barrera del espacio escénico y devorando decorados y equipo técnico con cada impulso y decisión que toman.

No quiero terminar sin destacar el trabajo de los cuatro intérpretes, pero muy especialmente de las dos actrices, Ágata Roca y Vicenta Ndongo. En una palabra, enormes.

‘V.O.S. – Versión Original Subtitulada’ (basada en una obra de teatro, para mí desconocida, de Carol López) no es tan original y novedosa como se pretende en lo formal, pero como historia sí me parece mucho más fuerte y poderosa de lo que muchas críticas que he leído han tenido en cuenta. Así pues, y siendo una humilde opinión personal, os recomiendo que no dejéis de verla. Que además es una comedia elegante y fresca, lo cual, tal como están las cosas, se agradece.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

La ‘realpolitik’ fiscal o la irresponsabilidad del Gobierno

Hay un continuo resorte defensivo del PSOE ante la más mínima voz crítica desde la izquierda a la gestión del Gobierno central, que se resume en alegar que más allá del utópico mundo de las ideas en el que -se supone- vive cómodamente instalada la izquierda purísima, el barro de la cruda realidad salpica las buenas intenciones e impone límites a cómo nos gustaría que fuesen las cosas. Es verdad que muchas veces hay cosas que nos vienen dadas y condicionan para mal los intentos por cambiarlas, pero no deja de ser evidente que ese argumento tan recurrente se acaba dando de bruces, también, con la propia realidad. Es entonces cuando la política se divorcia de cualquier teoría, principio y estrategia a largo plazo, y termina ajustada a la coyuntura y la esquizofrenia efectista, en una pobre caricatura de la noción alemana de realpolitik. Y cualquier propuesta alternativa es devuelta, con un rápido reflejo, de un raquetazo y al grito simplón de “es muy bonito teorizar, pero la vida no es así”.

Sin embargo, el Gobierno central lleva demasiado tiempo sudando la camiseta con tanto raquetazos de ese tipo, fundamentalmente en materia económica y más en concreto en política fiscal, como hemos podido comprobar estas últimas semanas de rumores, anuncios, improvisaciones, desmentidos y globos-sonda contradictorios. Un día, Pepe Blanco piensa en voz alta que quizás vaya siendo el momento de ir pensando que tal vez se acerca la hora de poner encima de la mesa la posibilidad de plantear que llegado este punto no sería mala idea proponer una subida de impuestos a quienes más tienen. Rápidamente el propio Blanco se apresura a subrayar que se trata de “una apreciación personal”, y a partir de ahí, todo han sido bandazos.

Hablar de posibles reformas fiscales en el actual escenario de crisis económica nos exige mirar un poco hacia atrás y ver cómo ha actuado el Gobierno central en los últimos años. Desde que el PSOE accedió al poder, en 2004, con el reclamo insustancial de ‘Bajar los impuestos es de izquierdas’, el tope máximo del IRPF ha bajado del 45% al 43%, se ha eliminado el impuesto de patrimonio, se ha establecido un tipo único del 18% para las rentas de capital y no se ha tocado el control sobre las sociedades, a pesar de las surrealistas situaciones que se dan con las llamadas ‘sociedades de inversión de capital variable’ que tributan al 1% y suponen un coladero para grandes fortunas. Lo recordaban días atrás, incorporando opiniones sobre cómo se están dando los últimos acontecimientos, otras voces de la blogosfera, como Pablo Urbiola (aquí, aquí y aquí), Sira, mi señor padre u hoy mismo, Don Ricardo.

Esto no sé si es de izquierdas o de derechas, sí está claro que, al margen incluso de valoraciones ideológicas, el modelo fiscal resultante ha dejado la Hacienda pública en una situación de extrema debilidad para afrontar la crisis económica. Conclusión: no es sólo que tengamos un sistema fiscal más regresivo que el que dejó el PP, es que la gestión del Gobierno en esta materia ha sido de una profunda irresponsabilidad e ineficacia.

A golpe de recortes caprichosos sin una visión de conjunto, y de los repartos indiscriminados de devoluciones y cheques para consumir en el salvaje mercado (en lugar de fortalecer servicios públicos), tenemos lo que tenemos. Se puede seguir agarrando el clavo ardiendo de la ‘realpolitik’ con la que se ha transformado peligrosamente el sistema fiscal (hasta el punto de cuestionar, de hecho, el sentido de redistribución de la riqueza que le da la Constitución), al dictado de los cantos de sirena del PP, o se puede dejar de hacer malabarismos y pasar de las palabras a los hechos. A veces me gustaría estar en la cabeza de Zapatero para saber por qué camino piensa tirar. El problema es que todo parece depender de una moneda lanzada al aire. Esperemos que caiga del lado menos malo.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo

Post

"Otro pudor" (relato)

Quise saber a qué te referías cuando proclamabas que no tenía vergüenza ni la había conocido. Me puse a prueba de tus juicios sobre mi supuesta falta de pudor. Qué narices sabrías tú, si no me conocías ni hacías el mínimo acercamiento más allá de tus prejuicios sobre la precariedad de los valores y el honor hoy en día. Y sin embargo, siempre encontré divertido tratar de rebelarme en secreto contra tu pacata visión de la vida.

Descubrí mi propio cuerpo a través de una compañera de clase en sexto de primaria, cuando en los recreos nos escondíamos en el baño de las chicas y, lejos aún de un definido deseo sexual, nos colmaba la sensación fronteriza de algo parecido a la libertad.

Algún año más tarde, observé, por la ventana del baño, cómo se duchaba un vecino en la casa de enfrente, mientras tú me metías prisa desde la cocina para que me sentara a la mesa.

Para cuando el primo Juan me pidió que le enseñara a besar con lengua, yo ya había roto algún corazón y ensayado más de un escote, y no te voy a hablar ahora, abuela, de mi primera vez, porque aunque acabes de morirte no creo que tengas el cuerpo para grandes turbulencias.

Sí puedo afirmar que en ninguna de esas tontas anécdotas que me han servido de aliadas en la aventura de crecer, y repito, en ninguna, llegué a sentirme verdaderamente transgresora. Jamás he estado a la altura de mis pretensiones desafiantes, ni he advertido que conquistase el terreno vedado por tu moral. Luego tampoco sé, exactamente, cuáles eran esas nociones del pudor y la decencia y el recato de las que yo escapaba según tu criterio. De alguna manera, mi desconcierto no deja de confirmar que estabas en lo cierto, abuela: no tengo vergüenza ni la he conocido.

Pero qué cosas pasan, yaya. A mis veinte años, al saberte vacía de vida, al chocar mis pensamientos contra esta mampara de cristal ante la que te vela toda la familia, me he sentido herida por una horrible obscenidad. Nada que ver con tus oxidados patrones morales. Hoy he sabido que, fuese cual fuese el pudor al que te referías, hay otro bien evidente: la necesaria dignidad que reclama nuestra memoria a quien se ha ido…

Y es que, tonta de mí, no puedo dejar de pensar: ¿pero quién te ha maquillado así, abuela? ¿Quién te ha dejado como una puta puerta? ¿Quién ha decidido exhibirte ya muerta con la caja abierta y un aspecto que no es el tuyo? ¿Quién eres tú y por qué quieres quedarte como la última imagen que vea de mi abuela?

Lo más escandaloso es que el resto de la familia parece decidida a no darse cuenta. Eso, y que no puedo dejar de mirar tu ataúd destapado buscando rastro de ti en esa cara. No tengo vergüenza ni la he conocido.

Qué absurdo que hayas tenido que morirte para que yo me dé cuenta del tiempo que he perdido midiéndome con algo tan volátil como el pudor.

¿Te ha gustado? Pues difúndelo